Crimen de Sueca
El psiquiatra forense José Cabrera cree que el padre que ha matado al amigo de su hijo en Sueca (Valencia) actuó dejándose llevar por un arrebato sin tener ninguna patología mental.
José Cabrera, psiquiatra forense, ha analizado el comportamiento del hombre de 48 años que terminó con la vida del amigo de su hijo de 13 en Sueca (Valencia). El crimen se produjo en el domicilio del asesino confeso. Su hijo había invitado a su amigo a jugar en casa. En un momento dado, tal y como han recogido fuentes del caso, el padre acorrala al amigo del niño en el baño y termina con su vida.
Tras el brutal crimen el hombre se entrega ante la Guardia Civil. En un primer momento se pensó que este padre podría haberse inculpado para proteger a su hijo pero la autopsia ha confirmado que las puñaladas que recibió el niño fueron infligidas por un hombre adulto. Según ha trascendido de la investigación, tras el crimen el asesino confeso le dijo a su hijo: "¿Ves lo que me ha obligado a hacer tu madre?". Un dato que refuerza la información que habían dado algunos vecinos del pueblo diciendo que a este hombre el había afectado mucho el divorcio con su mujer.
José Cabrera cree que ante la brutalidad de los hechos la gente necesita un diagnóstico para entender la conducta de este padre. "Yo que he visto mucho ya puedo decir que si hubiera que poner un diagnóstico igual no se puede. Obró en un arrebato pero no excusa una conducta tan horrible", determina.
Apunta el experto que lo que más inquieta a la población es que hombres normales que en la calle son un buenos vecinos y gente simpática puedan llegar a este punto y no esconder detrás una anomalía ni un trastorno. Advierte que este tipo de arrebato es algo muy infrecuente "porque además es una muerte muy desproporcionada y salvaje que intenta destruir a un niño y hemos visto una arrebato de puñaladas en los que se ve un comportamiento fuera de control".
Los vecinos hablan bien del asesino confeso porque era un hombre integrado. Cree el facultativo que fue al separarse de su mujer cuando no digiere esa separación. "Este hombre se queda congelado en ese matrimonio fallido y no sabe por dónde sacar esa rabia".
Sobre el hijo del asesino confeso, que fue testigo del crimen, afirma que le quedará una cicatriz para toda la vida porque no entenderá ese asesinato tan trágico, violento y desmesurado. Expone además que necesitará tratamiento psicológico.
"Se entiende que el pueblo necesita gritar y manifestar su rabia porque el crimen nace de un hombre normal que ayer tomaba café conmigo y eso da que pensar que cualquier conocido podría hacerlo. Este es un dolor irreparable en un pueblo pequeño como es Sueca".
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