Violencia machista
Dos crímenes en un solo día y los puntos ciegos del sistema Viogén: la violencia machista tiñe de negro el verano
En lo que llevamos de verano, 13 mujeres han sido asesinadas a manos de sus parejas o exparejas. Durante el año, el sistema oficial del Ministerio de Igualdad registra 35 asesinatos, un dato que duplica los registrados en 2025.
La violencia machista vuelve a sacudir España en pleno verano. 36 mujeres han sido asesinadas a manos de sus parejas o exparejas en 2026. Durante los meses de verano, la estadística oficial que recoge el Ministerio de Igualdad registra tres feminicidios en junio, ocho en julio y dos en agosto, ambos en el mismo día.
Con la confirmación de esos dos asesinatos en Asturias y Murcia, son 36 las mujeres asesinadas en lo que va de año. Esta cifra supone 12 casos más que en las mismas fechas del año pasado.
Los asesinatos en Llanes y Murcia resultan especialmente perturbadores. En el caso de Gloria, su expareja, Juan, confesó a su entorno que la había degollado en su taller de zapatería en un centro comercial de Murcia, a pesar de tener una orden de alejamiento desde abril.
Laura murió tras ser tiroteada por su expareja, Dámaso, poco tiempo después de que a él le comunicasen su baja definitiva de la Guardia Civil por la condena de violencia de género.
Según la investigación, Dámaso le robó el arma a un compañero o la obtuvo abriendo una de las taquillas del cuartel. Tras matar a Laura, intentó marcharse del cuartel, pero abrieron fuego contra él y también murió.
La violencia machista dentro de los cuerpos de seguridad
Esta tragedia contaba con precedentes. Dámaso agredió a Laura hace seis años y le rompió dos dientes. Tras la agresión, el hombre fue condenado a un año y ocho meses de prisión, pero nunca llegó a ingresar en prisión.
Desde ese momento, Laura presentó una nueva denuncia por el hostigamiento psicológico que estaba sufriendo y el comportamiento de este hombre le llegó a provocar un cuadro de ansiedad.
Tal y como asegura el inspector de policía Serafín Giraldo, "la personalidad de este individuo era ser extremadamente discreto, era una persona muy solitaria, escondía sus carencias y fue condecorado por su labor" dentro de la Benemérita. Formaba parte de los guías caninos y "posiblemente se refugió en ellos para tratar de esconder esa animadversión armada hacia su exmujer".
14 mujeres registradas en Viogén, en riesgo "extremo"
Tras conocer el asesinato, se comprobó que Laura figuraba en Viogén. Según los informes oficiales, más del 30% de mujeres había presentado una denuncia previa por malos tratos contra sus asesinos.
Hasta el 31 de julio de este mismo año, de las más de las 800.000 inscritas, 104.660 mujeres tienen casos que se consideran "activos". Solo 14 de ellas viven una situación de riesgo "extremo", 1.165 con "alto", 15.632 "medio" y 87.855, "bajo".
En el caso de Laura, el sistema Viogén prorrogó su seguimiento más allá de lo dispuesto en la sentencia judicial. No obstante, el sistema de protección cuenta con puntos ciegos.
La baja de una víctima responde a tres supuestos principales marcados por el Ministerio del Interior. Puede inactivarse, de forma excepcional, para casos de riesgo bajo donde no hay medidas judiciales como órdenes de alejamiento en vigor y el agente considera que la peligrosidad del agresor ha disminuido. En el caso de que el agresor entre en prisión, muera o se mude al extranjero, el sistema lo detecta como imposibilidad de protección. Además, una víctima puede pedir reiteradamente dejar de ser protegida, aunque esto está prohibido si el riesgo fue catalogado como extremo.
"Hay un momento de olvido donde la víctima deja de tener recursos"
El registro en Viogén unido a la elevada cifra de asesinadas por sus parejas o exparejas deja en evidencia al sistema. El inspector de policía, Serafín Giraldo, lo califica de "fracaso continuo".
Giraldo ha explicado que prácticamente todas las víctimas viven un proceso similar: "Hay un primer momento en el cual se pone una orden de alejamiento, donde hay una asistencia jurídica y la víctima cuenta con asistencia psicológica. En ese momento, todas las instituciones, absolutamente todas, se vuelcan con la víctima. No obstante, hay un segundo momento de olvido donde la víctima pasa a un segundo plano y deja de tener recursos y eso que Laura era funcionaria".
Según Giraldo, las "víctimas se quedan bastante desamparadas y bastante solas". Por este motivo, el inspector de policía exige una "una fiscalización de todos los recursos que llegan a Viogén" y que esa fiscalización sea "efectiva y por funcionarios públicos, para saber cuánto dinero llega a las víctimas y qué ayudas llegan en ese segundo momento".