Alerta
Una llamada alertaba de la presencia de un extraño maletín de madera abandonado por una joven de entre 25 y 30 años, quien, al levantarse para hacer uso del transporte público, dejó el maletín olvidado de forma sospechosa en el interior de la estación.
Esta madrugada los usuarios de la estación de autobuses de San Telmo, en Las Palmas de Gran Canaria, se han llevado un susto tremendo con la presencia de un gran dispositivo policial. La Policía Nacional activó el protocolo de seguridad tras el avistamiento de un maletín sospechoso y abandonado en un banco del interior la estación.
Todo comenzaba con una llamada a la Sala 092 del Centro de Emergencias y Coordinación de Las Palmas (CEMELPA), por parte del Centro de Control de Cámaras de Guaguas Global. En la llamada alertaban de la presencia de un extraño maletín de madera abandonado por una joven de entre 25 y 30 años, quien, al levantarse para hacer uso del transporte público, dejó el maletín olvidado de forma sospechosa en el interior de la estación. Los vigilantes de seguridad que estaban de servicio en ese momento, observaron la situación a través de las cámaras de videovigilancia y decidieron notificar inmediatamente la situación a la Policía Local, que se desplazó al lugar para verificar los hechos sobre el terreno.
Tras la activación del protocolo de seguridad, y ante la sospecha de que pudiera tratarse de una maleta bomba, fue la Policía Nacional quien se hizo cargo de la coordinación de la intervención, con el jefe del T.E.D.A.X. (Unidad Especializada en Desactivación de Artefactos Explosivos) a la cabeza. Al llegar al lugar de los hechos, los agentes procedieron en primer lugar a acordonar la zona para garantizar la seguridad de los usuarios y empleados de la estación, prohibiendo temporalmente el acceso a la zona donde se encontraba el maletín sospechoso.
Los agentes de la Unidad T.E.D.A.X., especializada en la desactivación de artefactos explosivos, realizó una revisión minuciosa del maletín y tras unos minutos de tensión, los especialistas concluyeron que no existía ningún tipo de riesgo para la seguridad pública y que el objeto en cuestión no era una maleta bomba sino que todo se trataba de una falsa alarma.
Tras descartar la existencia de una amenaza de bomba real, se procedió a levantar el dispositivo de seguridad de la estación y la zona acordonada fue reabierta para que la actividad de los autobuses pudiera ser retomada con normalidad y sin que se produjera ningún tipo de alteración en la rutina de los viajeros.
Pese a que afortunadamente todo ha quedado en una anécdota, la Policía Nacional recuerda en una nota de prensa, la importancia de actuar siempre con cautela ante situaciones que puedan resultar sospechosas, tal y como lo hicieron tanto los vigilantes de seguridad y los agentes intervinientes en el operativo, y añaden que las autoridades "siguen comprometidas con velar por la seguridad de los ciudadanos, y continúan realizando un trabajo conjunto con otros cuerpos y fuerzas de seguridad para prevenir cualquier tipo de amenaza".
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