PROVINCIA DE VALLADOLID
Es una iglesia de gran valor patrimonial para la provincia. La mayoría de estos templos romanico-mudejar se restauraron en los siglos dieciséis y diecisiete, aunque data del siglo XIII. El desgaste del material empleado para su restauración, principalmente ladrillo, ha podido ser el causante del derrumbe parcial.
Carmen no puede contener las lágrimas cuando nos la encontramos junto a la iglesia de la Asunción, de Muriel de Zapardiel, Valladolid. Mira el ábside que colapsó hace unos días y se viene abajo, aún visibles toneladas de escombros procedentes del derrumbe. De estilo románico-mudéjar, cuenta con la declaración de Bien de Interés Cultural.“Menos mal que ocurrió un lunes a primera hora de la mañana, porque el día anterior hubo misa y la catástrofe podría haber sido tremenda”, explica la vecina.
Temporalmente, el oficio religioso se celebrará en los antiguos lavaderos municipales, porque la reconstrucción se prevé larga.“En unos minutos, acompañaré a los peritos que cuantifiquen los daños y determinen qué actuaciones hay que iniciar”, explica Agustín García Hernández, alcalde de la localidad. Hace unos meses, se repararon unas goteras en el templo; estaba pendiente la reparación de otras. La última gran restauración se hizo en la década de los noventa, cuando la iglesia se sometió a año y medio de rigurosas reparaciones. Algunos vecinos denuncian la presencia de grietas de gran tamaño.“En verano vinieron técnicos de la Archidiócesis de Valladolid y se revisó. Nada hacía pensar que algo así podía ocurrir. De haberlo sospechados, habríamos cerrado el edificio al culto”, argumenta el alcalde.
Todos en Muriel de Zapardiel, un pueblo de apenas cien habitantes, coinciden en calificar el suceso como catástrofe patrimonial y milagro personal. “La tarde anterior, justo ahí, había unos niños jugando”, dicen.Juan y Paula son empleados municipales. Ellos dieron la voz de alarma. “A las ocho sacamos la hormigonera de una nave cercana, pasamos por aquí y no había nada. Cuando estábamos al otro lado del templo, le dije a mis compañeros: chicos, se acaba de derrumbar la iglesia”, confiesa la trabajadora. Se acercaron corriendo y había una nube de polvo. “No se oyó nada –explica su compañero–, pero tienen que actuar pronto porque lo siguiente puede ser el tejado”.
Desde la Archidiócesis de Valladolid se asegura que se desconocen las causas del colapso y que ya han comenzado las gestiones para una pronta reconstrucción. “No debemos olvidar que se trata de un edificio de mil años y que, como las personas, se deterioran con los años por muchas intervenciones que se hagan”, explica Juan Carlos Álvarez, restaurador y delegado de Patrimonio, quien precisa que “es posible que tengan fecha de caducidad por mucho que hagamos”. Aún así “hacemos un gran esfuerzo, con pocos recursos, para mantener el gran patrimonio que tenemos.
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