OBRAS
Al comenzar los trabajos los obreros retiraron las placas de los tejados, quedando descubiertos, pero no pusieron ningún tipo de protección durante el tiempo que tardaban en poner los nuevos. Justo un mes después comenzaron las intensas lluvias, el agua comenzó a filtrarse y las casas empezaron a inundarse.
Decenas de vecinos del barrio de La Paterna, en Las Palmas de Gran Canaria, están totalmente desesperados desde hace más de dos meses por la situación en la que se encuentran sus viviendas.
A mitad de noviembre comenzaron las obras de rehabilitación municipal en varios edificios del barrio para retirar las placas de uralita de los tejados, poner los ascensores y llevar a cabo diferentes mejoras. Pero cuál fue su sorpresa, que no solo no han mejorado su calidad de vida, sino que les han destrozado por completo sus casas.
Al comenzar los trabajos, los obreros retiraron las placas de los tejados, quedando descubiertos, pero no pusieron ningún tipo de protección durante el tiempo que tardaban en poner los nuevos. Justo un mes después comenzaron las intensas lluvias, el agua comenzó a filtrarse y las casas empezaron a inundarse. Había goteras por todas partes y, cada día que llovía, que eran todos, entraba más y más agua. "Empezaron a hacerse bolsas en los techos y a caerse parte del techo", explica Soraya, una de las vecinas afectadas. "Todo mojado, todo caído, agua por todos lados", muestra su marido en un vídeo.
Los vecinos se vieron de un momento para otro con todo encharcado, achicando agua, con los muebles destrozados, cortes de luz... Una situación insostenible para vivir. "Se me inundó la casa, entraba en cascada por dentro, intenté poner los baldes, los cubos que tenía", explica Alexis, otro de los vecinos afectados. Lo mismo les ocurrió a Carmelo y su mujer: "Se cayó parte del techo, llovía más aquí dentro que fuera... Con palanganas, baldes, fregonas todas las noches...". "Tengo aquí una piscina, ya no sé por dónde achicar agua", denuncia Gloria, otra vecina.
Ante esta situación desesperada, se vieron obligados a abandonar las viviendas y se les adjudicaron primero diferentes hoteles y luego viviendas vacacionales en el barrio, algunas de ellas instaladas en sótanos sin luz natural ni ventilación. "Ya llevo cuatro veces desalojada, no me dan solución, estoy en un sótano sin ventilación", dice Soraya mientras muestra el lugar donde se aloja.
Más de dos meses después de que todo comenzara, siguen sin poder regresar a sus casas y, aunque se las están empezando a arreglar poco a poco, aseguran que no lo están haciendo correctamente, ya que solo están pintando y, cada vez que vuelve a llover, siguen saliendo humedades. Además, todos sus muebles y enseres personales han quedado completamente destrozados y todavía no saben qué va a pasar con ellos.
Desde el ayuntamiento aseguran que "se tiene constancia de este asunto y se está trabajando en ello para solventar los problemas de filtraciones"; algo que achacan únicamente a un invierno lluvioso. "Vienen a reformar y lo que hacen es romper", se queja Alexis. Los vecinos denuncian la falta de planificación en las obras, pese a ser invierno y época de lluvias, y algunos ya están pensando en tomar medidas legales.
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