RECONOCE LO OCURRIDO

Condenan a seis años y ocho meses de cárcel a la mujer responsable de la primera muerte de un ciclista de Bicimad

La joven de 26 años atropelló de muerte a un ciclista de 33 y huyó del lugar del accidente "aún siendo consciente de haberle atropellado". Había bebido una copa "muy cansada por haber estado trabajando todo el día sin descanso alguno, haber trabajado los días anteriores y haber regresado de un viaje a Asia".

Wendy Z.Y., de 26 años y española de origen chino, ha sido condenada a seis años y ocho meses de cárcel por arrollar con su todoterreno a un ciclista de Bicimad en la calle Alberto Alcocer en marzo de 2016 provocándole la muerte y huir "aún siendo consciente de haberle atropellado". El ciclista, de nombre Javier Vela, y de 33 años, fue el primer usuario de Bicimad que murió atropellado, después de que el servicio se pusiera en marcha en la capital en junio de 2014.

Por su parte, Wendy, vecina del distrito de Hortaleza y sin antecedentes penales, fue detenida cinco días después de los hechos por agentes de la Policía Municipal de Madrid, a los que reconoció lo ocurrido. Pese a la petición del fiscal coordinador de Seguridad Vial, que solicitaba prisión sin fianza para la joven, la juez la dejó en libertad provisional porque no observó riesgo de fuga.

En la sentencia, el juez considera que Wendy es culpable de un delito de homicidio por imprudencia grave, por el que la condena a 4 años y 2 meses de prisión y la privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por tiempo de cuatro años y seis meses. Además, le imputa un delito de omisión del deber de socorro, que supone 2 años y 2 meses de prisión.

Se dio a la fuga tras el arrollamiento

El juez relata en sus hechos probados que Wendy, en la madrugada del sábado 5 de marzo del año pasado, estuvo celebrando el cumpleaños de una amiga hasta aproximadamente las 03.30 horas de la madrugada, al que se desplazó conduciendo un vehículo propiedad de su madre, pero que ella usaba habitualmente. Allí, la condenada consumió "al menos, una copa de vodka con limón", y se encontraba, además, "muy cansada por haber estado trabajando todo el día sin descanso alguno, haber trabajado los días anteriores y haber regresado de un viaje a Asia".

Cuando eran las 03.30 horas, la acusada, "aun siendo consciente de estar extremadamente fatigada, circunstancia que determinaba que no reuniera las condiciones psicofísicas necesarias para una circulación segura", cogió su coche dirección a la Glorieta de Cuzco. Explica el magistrado que la zona se encontraba iluminada, de modo que "era posible distinguir nítidamente los vehículos precedentes".

Cuando llegó a la confluencia de la calle Padre Damián con Alberto Alcocer, la condenada, que quería invertir el giro de la marcha para dirigirse a su domicilio, se situó en el carril izquierdo, habilitado para girar solo hacia la izquierda, y decidió realizar un giro de 180 grados para cambiar de sentido.

Hecho el giro de 180 grados en dirección hacia la Plaza de la República Dominicana, la acusada colocó el vehículo en el carril derecho de la calle, aceleró el vehículo y continuó por el mismo carril, cuya velocidad estaba limitada a 30 kilómetros hora al estar reservado prioritariamente a ciclistas.

"Yendo a una velocidad aproximada de entre 55 y 65 kilómetros por hora", la condenada, y "al no prestar la atención mínima requerida para la conducción, no advirtió, pese a ser perfectamente visible al menos desde 50 metros y a pesar de no existir tráfico", la presencia de Javier Vela, de 33 años, que "circulaba con el alumbrado delantero y trasero activado". A la altura del número 24 de la avenida de Alberto Alcocer, el todoterreno arroyó al ciclista, que dio con la cabeza contra el capó. Por su parte, la bicicleta fue desplazada hacia delante, pasando por debajo del vehículo, unos 2,65 metros. El cuerpo del ciclista quedó tendido en la parte derecha del carril derecho a una distancia de 9,90 metros desde el punto del atropello.

Tras arrollar al ciclista, Wendy abandonó el lugar de los hechos y se dirigió a su domicilio, "para procurar su impunidad y aún siendo consciente de haber atropellado fuertemente a una persona". Las pocas personas que se encontraban en las proximidades, dada la hora de la madrugada, se acercaron al herido y llamaron al SAMUR, que se personó en algo más de nueve minutos.

A resultas del atropello, el fallecido sufrió múltiples lesiones como un traumatismo cráneo encefálico, varias fracturas en el cráneo o una gran hemorragia en el cerebro. Estas lesiones le causaron la muerte a las 19.30 horas del día siguiente pese a haber sido trasladado por los servicios de emergencia al Hospital 12 de octubre, donde ingresó con pronóstico muy grave.

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