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DANA

Cientos de voluntarios colaboran en Oliva tras la DANA

Un voluntario: "Estaría en shock si me hubiera pasado a mí y por eso estoy aquí para ayudar".

Son las 9:30h del sábado 24 de octubre. Más de un centenar de voluntarios escuchan en círculo las instrucciones que da Vicente Calatrava, coordinador de Emergencias de Cruz Roja Valencia.

"Hay que ayudar pero con seguridad. Vamos a trabajar por equipos. La coordinación es fundamental para que seamos realmente eficientes", les explica.

Llegan de todas partes y todos con el mismo objetivo: ayudar a los vecinos afectados por la última dana que ha azotado las comarcas valencianas de La Safor y la Marina Alta.

"Si te pones en su piel yo creo que estaría en shock. Estamos aquí porque a mí también me gustaría que me ayudaran", explica un voluntario llegado desde Valencia.

Una vez explicadas las normas de trabajo reparten guantes, capazos y gafas de seguridad por si salta un clavo, entre otros.

"Van a entrar en casas de personas que lo han perdido todo. Tienen que tener mucha sensibilidad porque esas personas van a tirar a la basura toda su vida", nos dice la coordinadora de Cruz Roja en Oliva.

Algunos de los equipos patrullan por las calles de la zona cerca de la playa ofreciendo su ayuda. Otros, van directamente a las viviendas de afectados que han solicitado ayuda.

Una de esas personas es Verónica.

"La ayuda es muy importante", nos asegura entre lágrimas. Un grupo de voluntarios ha llegado a su casa para llevarse los objetos más voluminosos que ella sola no puede trasladar.

Ella ha perdido el coche. Se quedó incomunicada con su perra con el agua a la altura del pecho.

"El suelo del porche flotaba y nos tiraba. Vinieron mi hija y su padre a rescatarme". Su hija relata cómo se armaron de valor para llegar hasta la casa y sacar a Verónica.

Hoy se funde en un abrazo con los voluntarios que están colaborando para que pueda empezar de nuevo.

Las calles de Oliva están llenas de gente que limpia, que cuenta que los coches son dinero y que están vivos.

Encontramos un grupo de scouts de Sedaví sacando libros de una casa.

"Nosotros vivimos la dana de 2024. Si no hubiera sido por la ayuda de la gente nos habría costado el triple volver a empezar", dice una de las integrantes.

A pocos metros, Olga, una de las coordinadoras de Cáritas Oliva, nos cuenta lo que están haciendo. "Hemos abierto un punto de información para atender de manera personalizada cada caso. Hay quien necesita toallas y quien necesita una nevera", dice.

Nos invita a acercarnos hasta la parroquia. Y allí encontramos la iglesia abierta de par en par como si fuera una oficina y unas voluntarias que ofrecen apoyo y ropa a un señor de unos 80 años.

"Está viniendo gente mayor, pero también muchos jóvenes que residen en la playa", dice Adrián, que hoy está al frente de este punto de información.

Una vez retirado el barro comienza la emergencia de seguir viviendo. Y en esta batalla, la solidaridad es un primer paso.