NUEVA LEY ANTITABACO
Los ceniceros de bares y restaurantes han ido a parar al cubo de la basura gracias a la ley antitabaco. Sin embargo, algunos hosteleros les han encontrado otra utilidad.
El cenicero en bares y restaurantes ha pasado a mejor vida: ha ido a parar al cubo de la basura o están escondidos en alacenas.
Ya es casi un objeto en peligro de extinción. Para que se hagan una idea, en una fábrica se hacían al mes unos 2000 ceniceros de sobremesa. Ahora han abandonado su producción y se demandan, sobre todo, otros modelos. Son ceniceros de pie o de arena.
No se fuma dentro pero fuera, en la calle, sí. Y el sector de la hostelería está muy harto de utilizar la escoba más de la cuenta. Por eso, estos ceniceros ayudan a mantener limpias las entradas.
Pero no todos están escondidos. En un bar de Boiro, Galicia, no se han tirado los ceniceros; al contrario, se les ha dado otro uso: donde antes había colillas ahora hay tapas.
Menos movimiento y más tiendas vacías: así se reorganiza la acampada de Sol 25 días después
La acampada de la Puerta del Sol muestra una menor actividad visible, con pocas entradas y salidas y buena parte de las tiendas cubiertas por lonas. Los acampados aseguran que muchos se han marchado voluntariamente y explican que las tiendas que quedan libres se redistribuyen para alojar a personas sin hogar, a través de un puesto de Urbanismo.
La víctima participaba en un taller de empleo en Larouco y se encontraba realizando labores de desbroce cuando se topó con un nido de avispas. Sus compañeros alertaron a los servicios de emergencia, pero no pudieron salvarle la vida.