NUEVA LEY ANTITABACO
Los ceniceros de bares y restaurantes han ido a parar al cubo de la basura gracias a la ley antitabaco. Sin embargo, algunos hosteleros les han encontrado otra utilidad.
El cenicero en bares y restaurantes ha pasado a mejor vida: ha ido a parar al cubo de la basura o están escondidos en alacenas.
Ya es casi un objeto en peligro de extinción. Para que se hagan una idea, en una fábrica se hacían al mes unos 2000 ceniceros de sobremesa. Ahora han abandonado su producción y se demandan, sobre todo, otros modelos. Son ceniceros de pie o de arena.
No se fuma dentro pero fuera, en la calle, sí. Y el sector de la hostelería está muy harto de utilizar la escoba más de la cuenta. Por eso, estos ceniceros ayudan a mantener limpias las entradas.
Pero no todos están escondidos. En un bar de Boiro, Galicia, no se han tirado los ceniceros; al contrario, se les ha dado otro uso: donde antes había colillas ahora hay tapas.
Los Mossos trabajan con la hipótesis de que el crimen de la calle Balmes en Barcelona sea un ajuste de cuentas entre mafias y han encontrado el arma del crimen en una parada de autobús.