DANA Adam
Barro, viviendas anegadas y vecinos que intentan recuperar la normalidad 48 horas después de la DANA Adam
La zona cero de las inundaciones afronta la limpieza y el recuento de daños tras una emergencia que ha obligado a evacuar a más de 2.000 personas y ha dejado cientos de rescates.
Dos días después de las lluvias torrenciales, Oliva y otros municipios de Valencia y Alicante tratan de recuperarse de una de las peores inundaciones de los últimos años. Las tareas de emergencia dan paso, poco a poco, a la retirada del barro y la evaluación de las pérdidas.
La DANA Adam ha golpeado con especial dureza las comarcas valencianas de la Safor y la Marina Alta, donde las precipitaciones llegaron a superar los 600 litros por metro cuadrado en localidades como Oliva. En Forna, en Alicante, se registraron hasta 720 litros en 48 horas, según los datos de Avamet. La acumulación de agua desbordó barrancos, anegó viviendas y dejó carreteras impracticables.
Oliva, entre los municipios más castigados
En Oliva, una de las localidades más afectadas, el agua llegó a alcanzar alrededor de metro y medio en algunas viviendas. Especialmente vulnerables fueron las casas de una sola planta y las situadas en el núcleo costero, donde los accesos quedaron inundados. Algunos vecinos tuvieron que ser evacuados en helicóptero o embarcaciones al quedar aislados por la subida del agua.
La emergencia también obligó a habilitar un dispositivo sanitario en el pabellón polivalente del municipio para atender a las personas rescatadas. Mientras los equipos de emergencia trabajaban para auxiliar a los vecinos, centenares de afectados tuvieron que pasar la noche fuera de sus casas.
Casi 500 rescates y más de 2.000 evacuados
El balance difundido por la Guardia Civil el lunes elevaba a 496 las personas rescatadas y a 2.141 las evacuadas en la Comunidad Valenciana. A estas intervenciones se sumaron los trabajos de la Unidad Militar de Emergencias (UME), la Policía Nacional y los servicios de bomberos. Los equipos también auxiliaron a personas con movilidad reducida y a animales que habían quedado aislados.
La DANA ha dejado, además, víctimas mortales y cuantiosos daños materiales. Entre las consecuencias más visibles están los muebles y enseres destruidos, los vehículos afectados y las explotaciones agrícolas inundadas. Las primeras estimaciones apuntaban a unas 8.000 hectáreas agrícolas afectadas, con especial preocupación por los cultivos de cítricos, aguacates y hortalizas.
En Els Poblets, en Alicante, el desbordamiento del río Girona provocó inundaciones en las zonas próximas al cauce. El agua arrastró vehículos y afectó a viviendas y comercios. El alcalde, José Luis Mas, calificó la situación de «caótica» durante las primeras horas de la emergencia, aunque confirmó que no constaban víctimas mortales en el municipio.
Ahora, los vecinos se afanan en limpiar sus casas y establecimientos, retirar muebles destrozados y sacar los enseres que ya no pueden recuperar. La solidaridad también se ha hecho visible en las calles: voluntarios de la comarca, algunos de ellos con experiencia en las inundaciones de 2024, se han sumado a las tareas de limpieza.
La recuperación, el siguiente desafío
Con la mejora de las condiciones meteorológicas, la prioridad pasa a ser achicar el agua, desatascar el alcantarillado, y evaluar los daños en viviendas e infraestructuras. Sin embargo, las inundaciones y los cortes de carreteras dificultan las tareas y el regreso seguro de algunos vecinos.
El estado del suministro eléctrico y del agua corriente no es uniforme en todas las zonas afectadas: las incidencias pueden variar entre barrios y viviendas. Por ello, no se puede confirmar una recuperación generalizada de ambos servicios sin un balance oficial actualizado. También es necesario comprobar con los ayuntamientos qué dispositivos de ayuda y voluntariado siguen activos en cada municipio.
El Gobierno ha anunciado que declarará los municipios afectados como zonas gravemente afectadas por una emergencia de protección civil, una medida destinada a facilitar recursos y ayudas para la recuperación. Para muchos vecinos, no obstante, la vuelta a la normalidad será mucho más lenta que la retirada del agua y siguen reclamando mejoras en las infraestructuras y cauces de los barrancos y ríos, algo que reivindican desde la Dana de 2024.