LA CLAVE, EL FACTOR SORPRESA
A veces, la policía tiene que reducir a individuos provocándoles el menor daño posible. Las artes marciales les ayudan a ser más efectivos porque, en la mayoría de sus actuaciones, no se utilizan las armas.
En el momento de una agresión, la adrenalina salta. Es difícil controlar ese instante y no extralimitarse en el uso de la fuerza. Por eso, un grupo de policías está recibiendo un curso de artes marciales, útiles para su profesión.
Aprenden a neutralizar a los delincuentes sin apenas producirles daños. El elemento clave es la sorpresa para no dar opción de respuesta al contrincante. También se enseña a las mujeres que pueden utilizar la fuerza del contrario en beneficio propio.
Son técnicas que conviene saber porque en la mayoría de las acciones policiales no se utlizan las armas.