CON LAS CONDICIONES CLIMÁTICAS A SU FAVOR

El Aquarius encara sus últimas horas de odisea tras el rechazo de Italia

El barco Aquarius que fue recibido por un navío militar español en Baleares afronta ya sus últimas horas en el mar antes de llegar a Valencia, donde serán acogidos tras la negativa de Italia y Malta de hacerse cargo de ellos. En Valencia centenares de personas están ya preparadas para hacerse cargo de todas personas que viajan a bordo del barco de la ONG SOS Mèditerranèe.

El barco Aquarius de la ONG SOS Mèditerranèe encaró sus últimas horas de travesía hacia Valencia tras ser rechazado por Italia, cuyo ministro de Interior, Matteo Salvini, ha advertido de que no permitirá el desembarco de inmigrantes de las naves humanitarias.

El Aquarius, escoltado por dos buques de la Marina italiana, llegó este domingo a aguas españolas al pasar por el norte de la isla balear de Mallorca (archipiélago mediterráneo) y recibió la bienvenida de un navío militar español, explicó el cooperante de abordo Alessandro Porro.

En la embarcación humanitaria viajan 106 de los 630 inmigrantes rescatados hace una semana y repartidos entre tres naves para la travesía al puerto español de Valencia (este), donde serán acogidos el domingo tras la férrea negativa de Italia y Malta a hacerse cargo de ellos.

En las últimas horas mejoraron las condiciones climáticas y el mar "finalmente se ha calmado" después de varios días de alto oleaje y fuertes vientos que obligaron a desviar la ruta y a resguardarse en el litoral oriental de la isla italiana de Cerdeña.

Los náufragos han pasado entre náuseas y mareos cerca de Malta, Sicilia y Cerdeña y de la francesa Córcega y, al ver la tierra, han preguntado frecuentemente si habían llegado al destino, si había acabado ya la odisea tras ser rescatados hace siete días frente a Libia.

Los vídeos que desde la ONG envían dan fe de la rutina ya establecida en su interior: el reparto del desayuno con cruasán, las largas horas de charla en la cubierta, o contemplando el mar en el que estuvieron a punto de perecer ahogados. Pero también algunos momentos de diversión, con bailes y cantos, algo que Porro considera "normal".

Los náufragos calzan zapatillas de goma y los trabajadores de las ONG se afanan en limpiar las instalaciones y desinfectar las manos de los rescatados para evitar que surjan enfermedades , o juegan con los diez niños, algunos muy pequeños, que viajan en el Aquarius.

La nave llegará a Valencia este domingo y Porro explica que, generalmente, cuando se rescata a inmigrantes, el día antes de desembarcar envían a las autoridades sanitarias que los acogerán las fichas clínicas para que preparen el dispositivo.

Mientras afrontan estas últimas horas de travesía, Italia persevera en su política de acabar con las ONG que rescatan vidas en el Mediterráneo central, acusadas de animar con su presencia a la inmigración y de favorecer el negocio de los traficantes de seres humanos que campan por el Estado fallido libio.

El ministro del Interior del nuevo Gobierno y líder del partido ultraderechista Liga, Matteo Salvini, lo volvió a dejar claro después de constatar que dos naves con bandera holandesa, Lifeline y Seefuchs, han regresado al mar para asistir a los inmigrantes. "Que sepan estos señores que Italia ya no quiere ser cómplice del negocio de la inmigración clandestina y, por lo tanto, deberán buscarse otros puertos (no italianos) a los que dirigirse", aseveró en un mensaje en Facebook, con la etiqueta 'cerremos los puertos'. La apuesta de Salvini es que solo lleguen a puerto italiano los rescatados por sus navíos. "Como ministro y como padre, pueden atacarme y amenazarme todo lo que quieran pero no me rindo y lo hago por el bien de todos", zanjó.

En la misma línea se expresó el subsecretario de la presidencia del Gobierno, Vito Crimi, del Movimiento 5 Estrellas, que gobierna junto a la Liga, y atacó a las ONG "por incrementar las expectativas (de los inmigrantes) y por alimentar el tráfico de personas".

Con este cierre de puertos a las ONG, la situación del Aquarius podría repetirse pues la alemana Lifeline informó en Twitter de que ha subido a bordo de su barco a 118 náufragos desde otro buque y que contactará a Italia "para aclarar donde deberán desembarcar". Por el momento Salvini solo les ha dedicado ataques. "Después de llamarme fascista, borrando inmediatamente después el tuit, ahora la pseudo asociación de voluntariado alemana, con nave de bandera holandesa, pide a los italianos. Nos toman por tontos", opinó.

Por el contrario, Italia ha cedido ante la petición del buque militar estadounidense Trenton, que permanecía a la espera de instrucciones en el Mediterráneo central tras rescatar el pasado martes a 40 inmigrantes y constatar el ahogamiento de 12. La Guardia Costera italiana ha informado de que en la mañana del domingo el Trenton se aproximará a aguas italianas y trasladará sus inmigrantes a bordo de naves del Estado italiano que los desembarcarán en un puerto "aún por designar".

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