sociedadSucesos

Tragedia de Angrois

Angrois revive la tragedia del accidente del Alvia 13 años después: "Lo primero que pensé fue: 'otra vez'"

La Plataforma de Víctimas se pone a disposición de los afectados por la tragedia de Ademuz. Mientras, los vecinos de Angrois, en Santiago, no esconden su dolor: "Te remueve todo".

Accidente ferroviario de Angrois EFE

Es inevitable estos días recordar la tragedia de Angrois. La tragedia de decenas de padres que perdieron a sus hijos, de hermanos, de tíos, sobrinos, abuelos, nietos... De tantos y tantas a los que la vida se les descarriló el 24 de julio del año 2013 en una curva a escasos kilómetros de la estación de Santiago de Compostela. La historia se repitió este domingo en Córdoba. Salvando todas las distancias, los centenares de personas que vivieron el que fue el accidente ferroviario más grave de la historia reciente de España reviven ahora su pesadilla.

Aquel 24 de julio, miles de vecinos y visitantes se preparaban para disfrutar de los fuegos del Apóstol y la celebración, al día siguiente, de la festividad más importante de la ciudad. Todo se paró en seco. Aquella tragedia se llevó por delante la vida de 80 personas y dejó más de 140 heridos, muchos de ellos de gravedad.

La Plataforma de Víctimas del Alvia, la asociación que se formó tras aquel trágico siniestro en Galicia, emitió apenas unas horas después del accidente del pasado domingo en Córdoba un comunicado para ponerse a disposición de los afectados. Nadie mejor que ellos sabe lo traumático que es un desastre ferroviario de estas dimensiones. Han querido acompañar a víctimas y familiares "en este momento de profundo dolor" y se ponen "a su disposición" para lo que necesiten. Han evitado hablar mucho más públicamente, pero el sentimiento se puede intuir.

Víctimas del accidente del Alvia en Galicia se ponen a disposición

Lidia es una de las supervivientes del accidente de Angrois y accede a hablar con nosotros precisamente para mostrar su apoyo. No esconde su dolor al ver lo que ocurre: "Creías que esto no se podía repetir y mira, aquí estamos", dice. Pide a las autoridades que no se cometan los mismos errores y, sobre todo, que no dejen solas a las víctimas de Ademuz: "Que les cuiden, que no les abandonen, porque van a necesitar mucho, no solo ahora, también después", asegura quien lo vivió en primera persona.

Lo vivió y casi lo revive: "Con el teléfono, viendo imágenes, pensando lo que iba a ir pasando, paso a paso. Me hace daño, pero no puedo evitar estar pendiente", explica. Sabe que esto le va a pasar factura y que volverá a aquel momento más de lo debido. Ella estuvo días en la UCI, salió completamente rota de aquel vagón. Literalmente. Demasiados huesos fracturados y heridas que fueron más allá de lo físico.

Los héroes de Angrois

La imagen tampoco se le borra de la cabeza a Pilar. Hoy, a las puertas de su casa, una de las más próximas a las vías, habla con nosotros sin poder reprimir las lágrimas. Han pasado casi 13 años, le digo. "Da igual el tiempo, eso no se olvida", asegura. Y menos ahora, viendo minuto a minuto lo que está ocurriendo en Adamuz. "Nada más salió la noticia, yo me eché las manos a la cabeza y lo primero que pensé fue: otra vez".

El vagón que salió despedido aquel día en la curva de A Grandeira quedó a las puertas de su casa, a pocos metros. "El ruido fue tremendo", recuerda. "Lo que vimos no se puede decir", dice reprimiendo las palabras, queriendo mantener todo el respeto posible y ahogando un suspiro para que no se escapen las lágrimas.

Los vecinos salieron a ayudar en tromba: "Hicimos lo que pudimos; se llegaron a sacar las puertas de las casas del sitio para hacer de camilla; aquello era increíble". El pueblo se volcó. "Sacamos mantas, agua, lo que pudimos. La gente salía herida por todas partes, no daba tiempo a pensar". Lo recuerda entre el horror y el orgullo de una pequeña parroquia que se dejó la piel, el sudor y las lágrimas, muchas lágrimas. "No vuelves a ser el mismo nunca más", sentencia.

Aquello les cambió la vida, pero lo volvería a hacer exactamente igual. "Al pueblo de Ademuz le digo que ayuden, que lo están haciendo bien, eso luego te queda", asegura.

"Te remueve todo, es inevitable"

Lo mismo opina Andrés. Lo encontramos dándole de comer a sus ovejas. "Exactamente esto estaba haciendo el día que pasó todo", nos dice. "Escuchamos el ruido y salimos corriendo. No pensamos. Podía haber electricidad en las vías o sabe Dios, pero nos metimos, no piensas, vas con todo". Y no pararon de sacar gente. “Ahora, viendo las imágenes en la televisión, vuelves a aquel momento. Lo que intentamos hacer es olvidarlo, pero a veces sueñas cosas, recuerdas. Hay historias muy duras”, nos asegura.

Ana, otra vecina de Angrois, coincide. "Estos días yo estoy muy removida porque es inevitable. Vas viendo paso a paso lo que están viviendo y parece que vas por delante, sabes lo que va a ocurrir", explica.

En el caso de Angrois, el exceso de velocidad fue la causa del descarrilamiento. El tren entró en la curva al doble de la velocidad establecida para ese tramo, y el sistema de seguridad ERTMS, que hubiera frenado la máquina automáticamente, estaba desactivado. En Ademuz tocará ahora analizar con detalle las circunstancias y las causas del accidente.

Dos tragedias, trece años de diferencia, centenares de víctimas y un sentimiento común: la impotencia ante un dolor que vuelve a abrirse.

Síguenos en nuestro canal de WhatsApp y no te pierdas la última hora y toda la actualidad en nuestro perfil de Google.