Denuncia agresión
El exconselleiro do Mar, Alfonso Villares, compareció este jueves públicamente, sin admitir preguntas, para reivindicar su inocencia.
Acompañado por su hijo, visiblemente contenido, y sin admitir preguntas, Alfonso Villares centró su intervención en el respaldo judicial recibido y en el impacto personal que, aseguró, ha tenido el proceso.
La comparecencia coincidió con el fin del plazo para recurrir el auto de la Audiencia Provincial de A Coruña que descarta la existencia de indicios para procesarle, lo que convierte la resolución en firme. “La investigación está concluida y archivada”, afirmó, subrayando que “en todo momento dije insistentemente que era absolutamente inocente de lo que se me acusaba”.
Villares estructuró su intervención en torno a la actuación de la justicia, destacando la coincidencia de criterios entre las distintas instancias. “Dos juzgados distintos, una jueza, tres magistrados y el propio Ministerio Fiscal. Todos dicen lo mismo que dije yo el 4 de junio: que la acusación carecía de cualquier tipo de fundamento y que no existía base alguna para procesarme”, sostuvo.
Recordó además que, tras conocer que estaba siendo investigado por una denuncia presentada por la presentadora Paloma Lago, optó por dimitir en junio de 2025 con el objetivo de “defenderme sin ningún tipo de aforamiento como cualquier otro ciudadano” y “preservar el buen nombre del gobierno de la Xunta de Galicia”. Insistió en que colaboró plenamente con la investigación: “Respondí a todas las preguntas que me formuló la jueza, la fiscal y la letrada de la acusación. No dejé ni una sola pregunta sin contestar”.
Con ese respaldo judicial como base, el exconselleiro dirigió sus críticas hacia el terreno político. Sin mencionar nombres concretos ni referirse directamente a la denunciante, denunció que “hubo personas, y señaladamente responsables políticos, que decidieron ignorar mi presunción de inocencia”, lo que, a su juicio, supuso “una falta de respeto a nuestros principios democráticos más básicos”.
Por ello, reclamó “una reflexión y una disculpa”, en una exigencia explícita de rectificación pública por parte de quienes, según sostuvo, le señalaron antes de que se pronunciara la justicia.
Aunque evitó un tono de confrontación directa, Villares sí puso el acento en las consecuencias personales del proceso. “El daño causado ha sido profundo”, afirmó, apelando a que “todas las personas tenemos el derecho de defender nuestro buen nombre cuando este ha sido cuestionado de modo tan injusto”.
En ese contexto, expresó su voluntad de “dejar atrás esta etapa de un daño irreparable” y de “intentar recuperar la normalidad de mi vida privada y profesional”. Durante su intervención, quiso agradecer el apoyo recibido, mencionando de forma expresa a su entorno más cercano: “A mi familia, a mis amigos, a la gente que me quiere, a mis vecinos de Cervo y a todas las personas que estuvieron conmigo durante todo este tiempo”.
Actualmente, trabaja como veterinario en la Consellería de Medio Rural, una actividad a la que hizo referencia como parte de ese intento por recuperar la normalidad tras meses de exposición pública.
En el plano político, Villares anunció que solicitará su reingreso como militante en el Partido Popular. Sin embargo, evitó aclarar si este paso supone el inicio de un eventual regreso a la primera línea política.
“Quiero intentar recuperar la normalidad”, insistió, dejando en un segundo plano cualquier hipótesis sobre su futuro institucional.
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