Accidente Adamuz
Miguel Francia viajaba en el tren que seguía al Iryo accidentado y no podía contener las lágrimas al recordar lo ocurrido unas horas antes. La colisión entre los dos trenes fue de gran violencia y los fallecidos ascienden a 39 y los heridos son más de 150.
Pasadas las 19:30 horas de este domingo 18 de enero un tren Iryo que hacía el trayecto Málaga- Madrid, con unas 300 personas a bordo descarrilaba invadiendo la vía contigua. Pocos minutos después, con apenas tiempo para actuar, un tren Alvia que circulaba en sentido contrario y viajaba de Madrid a Huelva impactó con el convoy descarrilado a gran velocidad, se estima que cerca de los 200 kilómetros por hora. A las 9:30 horas de la mañana del lunes el número de víctimas de esta tragedia que seguía siendo provisional e elevaba a 39, y los heridos superan los 150, de los que a primera hora del lunes seguían hospitalizados 48, una docena en la UCI, de los cuales uno es un menor de edad. Todo sucedió en las proximidades de la localidad de Adamuz, en la provincia Córdoba.
Miguel Francia es un viajero que iba en el tren que circulaba inmediatamente después al Iryo 6189. Visiblemente afectado explica que ni él ni el resto de los viajeros de su tren vieron nada. Miguel ha relatado cómo fueron transcurriendo los hechos. Asegura que los responsables manejaron la situación con solvencia y les proporcionaron información en todo momento pese a que "en un primer momento no sabían muy bien lo que había pasado".
"Se cortó la tensión al momento y se encendieron las luces de emergencia un corto periodo de tiempo, luego se apagan"
Poco antes de las 8:15 horas de la mañana del lunes Miguel reconocía que había llegado a su casa escasos 20 minutos antes, después de una noche que lamentablemente recordará el resto de su vida: "Nuestro tren se paró a las ocho de la tarde".
La primera información que circuló entre el pasaje del tren en el que viajaba Miguel fue la de una incidencia en las vías pocos kilómetros más adelante. Cuatro kilómetros que el maquinista iba a recorrer caminando, a oscuras, y a regresar después. Lo que encontró allí supone hasta ahora la tercera peor tragedia ferroviaria de la historia española.
Miguel se rompía al hablar con el periodista Manu Sánchez en las Noticias de la Mañana y es que reconocía que podía haber sido una de las víctimas dado que es un trayecto que suele realizar un poco antes y con la compañía de uno de los vehículos implicados en el accidente: "Yo suelo viajar en Iryo, hubiese sido mi tren. Damos gracias de que hubiese cambiado para este viaje".
La evacuación de los cientos de viajeros que quedaron atrapados en los trenes accidentados y los que quedaron detenidos en las vías a consecuencia de la colisión activó un dispositivo de decenas de autobuses desde Córdoba: "Nos iban diciendo que íbamos a volver al punto de origen, en nuestro caso a Sevilla. Al final nos llevaron a Córdoba, y desde Córdoba fletaron muchos autobuses para que pudiésemos salir cuanto antes y al final hemos llegado ahora mismo". Miguel ha calificado como "muy buena" la organización tras lo sucedido y la asistencia y atención que han recibido, incluyendo una cena y otros artículos para el resto del viaje.