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Scalp Cooling: tecnología pionera para evitar la caída del pelo en pacientes con cáncer

El centro oncológico de un hospital de Gran Canaria incorpora un tratamiento innovador que reduce el impacto de la quimioterapia.

El diagnóstico de cáncer supone un impacto emocional en los pacientes. Más allá de la propia enfermedad, los efectos secundarios de los tratamientos suponen un enorme desgaste para los pacientes. Uno de los más evidentes y problemáticos es la pérdida del cabello debido a la quimioterapia, afecta a la autoestima y a la identidad de las personas hasta el punto de que en muchos enfermos añade una carga de estrés considerable.

¿En qué consiste?

Para tratar de minimizar esos efectos, el Centro Oncológico Integral Canario, dependiente de los Hospitales Universitarios San Roque de Las Palmas de Gran Canaria, ofrecen un tratamiento pionero de hipotermia capilar denominado 'Scalp Cooling', una tecnología que consiste en el enfriamiento controlado del cuero cabelludo antes, durante y después de la administración de los fármacos oncológicos. Al aplicar frío intenso en la cabeza, los vasos sanguíneos que alimentan los folículos pilosos se contraen y el resultado es que el flujo sanguíneo en la zona disminuye drásticamente y se bloquean e impiden que las altas concentraciones de medicamentos quimioterapéuticos ataquen la raíz del cabello, con lo que reciben menos sustancias nocivas y aumentan las posibilidades de que el pelo permanezca tras el tratamiento.

Nivel de efectividad de hasta un 90%

Aunque los expertos aseguran que siempre puede haber pérdida de cabello durante la quimioterapia y la tasa de éxito depende de cada paciente, el nivel de efectividad es muy elevado. Según la oncóloga Médica responsable de la terapia, Carmen Murias “conseguimos eliminar la alopecia total, y alcanzamos niveles de caída de entre un 10 y un 40 %. El éxito depende mucho del tipo de cabello de cada paciente, de la cantidad y densidad del cabello y también de la tolerancia y el tiempo de exposición al tratamiento”.

Aun así los pacientes deben seguir algunas recomendaciones para garantizar tanto la efectividad como la seguridad y son consejos como no usar secador de pelo en las 24 horas siguientes al tratamiento, no recogerse el cabello y usar un champú neutro.

¿Cómo funciona?

Media hora antes del comienzo del tratamiento con quimioterapia para un preenfriamiento. Se mantiene durante la sesión y según el tipo de quimioterapia lo pueden llevar hasta 150 minutos después para el postenfriamiento, depende de cada tratamiento y es un protocolo . El paciente se coloca un gorro ajustado de silicona conectado a una máquina que hace circular un líquido refrigerante a una temperatura constante de -4º centígrados. Para que el gorro se ajuste correctamente y la temperatura no varíe, el gorro se fija con una cubierta aislante de neopreno, que se ajusta con una cinta en la barbilla El frío contrae los pequeños vasos sanguíneos del cuero cabelludo, lo que disminuye el flujo sanguíneo y reduce la cantidad de fármacos de la quimioterapia que llegan a las raíces del pelo.

¿A quién está dirigido?

La doctora Muriel especifica que “en general esta terapia está estudiada para pacientes con cáncer de mama o ginecológicos y hay que tener en cuenta que no se puede utilizar con pacientes con algún tipo de enfermedad del frío tales como el fenómeno de Raynaud. Tampoco para los enfermos de cáncer linfático”, aclara.

Para el equipo oncológico de los Hospitales San Roque el éxito de este tratamiento se mide en la felicidad de pacientes que no se han visto obligadas a modificar sus vidas a causa de padecer un cáncer “tenemos pacientes que no han tenido que pasar por el trance de tener que contarles a sus hijos que tienen un tumor. Que se miran al espejo y se reconocen y que han podido seguir con su vida normal a pesar de haber pasado por un proceso de quimioterapia”. Tras la puesta en marcha de este tratamiento pionero por sus máquinas han pasado ya más de 300 mujeres con cáncer.