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Los fisioterapeutas alertan de un cambio en el perfil del paciente. La flexión cervical prolongada, los hombros adelantados y el tecleo constante están provocando un aumento de contracturas, cefaleas y molestias en manos y muñecas.
Whatsappear con demasiada frecuencia empieza a tener consecuencias visibles en la salud física, especialmente entre la población más joven. Así lo constata Samir Yahyaoui Calvo, fisioterapeuta y director de Clínica Fisam, desde su consulta en Santiago de Compostela, donde cada vez atienden más casos relacionados con el uso del móvil.
“Cada vez vemos pacientes más jóvenes con dolores de cuello, espalda y manos relacionados con el uso excesivo del teléfono”, explica. Un fenómeno que supone un cambio claro respecto a hace unos años: “Antes acudían sobre todo personas con trabajos de oficina o conductores; ahora la edad ha bajado y lo asociamos más a las posturas mantenidas con el móvil”.
Según el especialista, el origen de muchas de estas dolencias no está en el dispositivo, sino en la postura que se adopta durante su uso continuado. “Hablamos de flexión cervical, adelantamiento de la cabeza, anteriorización de los hombros y aumento de la cifosis, esa posición de ‘chepa’ que se mantiene durante horas”, detalla.
Cuando un paciente llega a consulta con este tipo de dolencias, el primer paso es la valoración. “Lo principal es una entrevista clínica”, explica el fisioterapeuta. En ella, hay una pregunta que ya es habitual: “¿Utilizas el móvil y cuántas horas al día?”.
“Esa postura mantenida puede ocasionar problemas posturales y sobrecargas musculares”, advierte Samir, que subraya que el cuerpo acaba adaptándose de forma negativa cuando estas posiciones se repiten día tras día.
“Notamos contracturas, hipertonía de la musculatura y cefaleas tensionales muy asociadas a estar mucho tiempo con la cervical en flexión”, señala el fisioterapeuta. Dolores de cabeza que muchos pacientes no identifican como un problema postural y que suelen achacar al estrés o al cansancio.
“En personas que ya cursan con estas patologías, el uso excesivo del móvil puede provocar una exacerbación de los síntomas”, aclara. Una situación cada vez más común en un contexto en el que la mensajería instantánea y las redes sociales forman parte del día a día.
“La parte activa, el ejercicio y la reeducación postural, es clave”. El tratamiento combina varias estrategias. “Lo combinamos siempre con tratamiento en camilla para restituir el equilibrio muscular y con ejercicio terapéutico, que tiene mucha evidencia en estos casos”, afirma. Pero insiste en que la parte pasiva no es suficiente.
La experiencia clínica coincide con los estudios. Samir cita un análisis en población joven que resulta revelador: “El 85% ha padecido dolor cervical en algún momento y un 62% dolor en manos o muñecas”. Cifras que reflejan un problema cada vez más extendido y normalizado.
Y una recomendación concreta que resume bien el enfoque preventivo: más audios y menos texto en WhatsApp.
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