Salud

Epidemias

Morir de risa o bailando es posible: ranking de las epidemias más extrañas que desconcertaron al mundo

Hacemos un repaso por las epidemias más extrañas de la historia.

Imagen de archivo de gente sonriendoPexels

La pandemia de la COVID ha marcado un antes y un después. La enfermedad forma parte de la vida y la vida no se entiende sin la muerte. Y, aunque hasta marzo de 2020 pensábamos que esas grandes infecciones de la historia eran cosa de un pasado lejano, lo cierto es que han sido muchas las epidemias que han transformado de una u otra manera la sociedad.

La peste negra, la viruela, la mal llamada gripe española o el VIH son algunas de las más sonadas antes de que la COVID paralizase el mundo hace solo 5 años. Sin embargo, hoy vamos a repasar olas de contagio de las que se habla menos, pero son sin duda cuanto menos mucho más extrañas y en algunos casos hasta increíbles.

De forma oficial, se habla de epidemia cuando una enfermedad que es contagiosa se contagia muy rápido a una población determinada. Si ese contagio es global, pasa a ser pandemia.

La epidemia del baile

En 1518 la historia se vio azotada por una misteriosa y movida infección. Se dio en Estrasburgo y su origen tiene nombre de mujer. Sin previo aviso, el 14 de julio, una vecina llamada Troffea comenzó a bailar de forma incontrolada por la calle. No podía parar y acabó falleciendo después de estar 4 días consecutivos danzando.

Una semana después eran 34 personas las que no podían parar de bailar y en un mes los contagios aumentaron hasta los 400. Las causas siguen siendo desconocidas, aunque algunos investigadores lo han atribuido a un caso de histeria colectiva.

Troffea es hasta la fecha el primer caso documentado de la "enfermedad del baile" o el popular "baile de san Vito". Los afectados por este mal acababan desplomándose de puro cansancio. Debido al esfuerzo, se han registrado casos muy variados, desde ataques epilépticos, infartos, derrames cerebrales o caídas.

La epidemia de la risa

Viajamos ahora a África, concretamente al año 1962 en el pueblo de Tanganika. El 30 de enero de ese año, en un colegio del Lago Victoria, tres alumnas estaban bromeando cuando sus risas pasaron de ser algo normal a una carcajada nerviosa que no podían detener. El resto de la escuela se contagió rápidamente y en poco tiempo todas las alumnas del centro estaban afectadas. Los ataques duraban entre 4 y 8 horas, pero se registró un caso de 16 horas de carcajadas continuadas.

Entre las peculiaridades de esta epidemia está que ninguno de los profesores, dos europeos y tres africanos, se contagió. La medida por la que se optó para detener el brote recuerda al confinamiento. El centro se cerró y las alumnas regresaron a sus casas, pero el efecto conseguido, lejos de parar la crisis, la aumentó, ya que solo en unos días los contagios se extendían hasta 80 kilómetros del foco inicial.

En muchos casos, a la risa se unía el llanto y también acabaron manifestándose problemas cutáneos, respiratorios y físicos. Esta ola se prolongó 18 meses y afectó a 1.000 personas.

La epidemia de los desmayos

Nos movemos ahora hasta Cisjordania en 1983. En concreto, al mes de abril. Adolescentes palestinas y mujeres soldado israelíes empezaron a manifestar mareos y desmayos. Más de 900 personas necesitaron ser hospitalizadas.

La primera hipótesis fue la de una guerra química, pero después volvió a apuntarse a la histeria colectiva.

En 2014 en Colombia se atendieron hasta 200 niñas con síntomas de desmayos, mareos, dolor de cabeza, adormecimiento y hormigueo en varias partes del cuerpo. La causa fue un misterio.

El síndrome de la resignación

Este 'virus' es muy curioso, empezando porque solo afectó a los hijos de los solicitantes de asilo en Suecia. La enfermedad se prolongó dos décadas.

La primera vez que se informó de uno de estos casos corría el final de 1990 y entre 2003 y 2005 se reportaron más de 400 afectados. Esta enfermedad se explicó como la ocurrida cuando el paciente abandona la ingesta de alimentos, la comunicación y entra en una especie de letargo.

Síguenos en nuestro canal de WhatsApp y no te pierdas la última hora y toda la actualidad en nuestro perfil de Google.