Salud

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No meterse en la piscina después de comer o ducharse con agua muy fría: desmontamos los mitos más recurrentes del agua y el verano

Se transmiten de generación en generación sin dejar lugar a dudas, llegan cada verano para instalarse en la conciencia colectiva, aunque no siempre tienen fundamento.

"Cuando hace mucho calor lo mejor es que el agua de la ducha esté bien fría para refrescarnos", "no nos podemos bañar después de comer porque nos puede dar un corte de digestión", entre otras. Estas frases son las más comunes y las que repetimos con la llegada de cada verano. Pero...¿qué hay de cierto en ellos? ¿Cuál es su base médica y científica?

Para responder a estas preguntas hemos querido hablar con un médico internista, coordinador del servicio de urgencias de Clínicas Vithas en Tenerife. José Alejandro desmonta claramente el primero de los bulos: "El agua muy fría te puede refrescar en ese instante, pero a corto plazo tu cuerpo vuelve a tener mucho calor porque el cuerpo tiende a termorregularse".

Nos explica que se trata de un tema cardiovascular, el agua fría provoca que los vasos sanguíneos superficiales se contraigan de forma brusca para evitar la pérdida de calor y mantener la temperatura en los órganos vitales. Tampoco es totalmente cierto que bañarse después de comer provoque un corte de digestión.

José Alejandro nos aclara que si nos bañamos tras una comida copiosa, o tenemos algún problema cardiovascular, lo mejor es no meternos en el agua de golpe. "Es más recomendable aclimatar el cuerpo paulatinamente". La razón también es cardiovascular porque, según nos explica el médico internista, "cuando estamos haciendo la digestión la actividad vascular está concentrada en el proceso digestivo y un contraste térmico grande puede desplazar de forma repentina la sangre, que en ese momento está concentrada en el estómago".

Sin embargo, aclara que si aclimatamos el cuerpo antes y no padecemos ninguna enfermedad, no tiene porqué haber ningún problema.

Estos mitos no son los únicos en torno al agua. Seguro que han oído eso de que hay que beber dos litros de agua al día para estar bien hidratados. Nuestro experto de cabecera nos asegura que no es una cantidad que haya que cumplir a rajatabla y afirma que "la cantidad idónea que hay que beber es de 70 mililitros por cada kilogramo de peso corporal".