Avance cáncer
Un equipo liderado por investigadores del Hospital del Mar ha identificado un mecanismo que podría explicar cómo el cáncer de colon forma metástasis al hígado. La proteína IKKa tiene un papel importante en la metástasis hepática.
El cáncer de colon es uno de los cánceres más comunes del mundo y afecta al colon y al recto. Muchos casos se pueden prevenir o tratar si se detectan a tiempo. Una de las complicaciones más frecuentes en los pacientes que sufren esta enfermedad es la llamada metástasis hepática, cuando el tumor se extiende al hígado. Ahora, estamos más cerca de encontrar la cura para este problema. Un equipo liderado por investigadores del Hospital del Mar, en Barcelona, ha identificado un mecanismo que podría explicar como el cáncer de colon forma metástasis al hígado.
El estudio publicado en la revista Nature Communications explica cómo el cáncer de colon puede extenderse al hígado y formar metástasis hepática. Los expertos han descubierto que una proteína llamada IKKα tiene un papel importante en este proceso. Cuando las células del cáncer salen del tumor del colon y entran en la sangre, el sistema inmunitario intenta destruirlas. Si las células viajan solas, normalmente el cuerpo las elimina. Pero muchas veces las células cancerosas se juntan formando pequeños grupos. Al ir juntas, se protegen mejor y tienen más posibilidades de sobrevivir al viaje por la sangre y llegar al hígado.
Los resultados muestran que cuando no hay este tipo de proteína, las células tumorales se unen más fuerte entre ellas. Esto hace que formen grupos más resistentes, que sobreviven mejor y tienen más facilidad para crear metástasis. Por eso, entender cómo funciona IKKα puede ayudar en el futuro a desarrollar tratamientos que eviten que el cáncer de colon se extienda a otros órganos como el hígado.
El colon y el hígado están conectados por la vena porta, que lleva la sangre del intestino al hígado. Por eso, las células cancerosas del colon pueden viajar por la sangre y alojarse en el hígado. Este órgano recibe gran parte de la sangre procedente del sistema digestivo, por lo que muchas células tumorales que circulan por la sangre pueden quedar atrapadas allí.
Este tipo de proteína regula señales dentro de las células y puede influir en cómo se desarrolla y se expande el cáncer. Por eso los científicos la estudian para entender mejor cómo se producen las metástasis y cómo podrían frenarse en el futuro.
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