Cataluña
Las bandas juveniles saben perfectamente dónde moverse y conocen el perfil más vulnerable a ser captado. Su escenario cada vez más frecuentado son las puertas de los institutos.
Cataluña vive desde hace años una situación de creciente preocupación por la presencia y actividad de las conocidas tradicionalmente como bandas juveniles en las calles. Ya se contabilizan una treintena de grupos en barrios con una inseguridad creciente. La alerta de autoridades y ciudadanía se ha activado y sitúa este fenómeno en el centro del debate público, especialmente por los escenarios en los que operan para buscar nuevos miembros: los institutos.
Sin embargo, lo generalmente concebido con este término ha evolucionado en nombre y significado. La periodista Ángela Vázquez explica en ‘Espejo Público’ que “ya no son grupos que compiten por el territorio. Ahora buscan principalmente demostrar su poder; es decir, siguen existiendo códigos de pertenencia, pero no es lo mismo que antes”.
En este marco, las definidas como las dos principales bandas activas en Barcelona, ‘Trinitarios’ y ‘Barrio 18’, ya cuentan con integrantes de origen hispanoamericano, norteafricano, subsahariano y español.
Estas agrupaciones de jóvenes operan, según informan los Mossos d’Esquadra, en las inmediaciones de los institutos, donde se dedican a captar a nuevos miembros, especialmente menores de 14 años, y por tanto imputables. Esto implica una mayor dificultad para abordar policial y judicialmente el fenómeno, teniendo en cuenta que los utilizan para delitos como el tráfico de drogas e incluso los ajustes de cuentas.
"La necesidad de pertenencia a un grupo hace más vulnerables a los menores"
Joana Bofí, psicóloga experta en niños y adolescentes, expone "el caldo de cultivo perfecto" que hace a ciertos jóvenes más vulnerables a esta "captación". La baja autoestima, no tener una identidad demasiado definida, la impulsividad o atracción por vivir sensaciones intensas, son algunos de los rasgos que confluyen en las personalidades de estos jóvenes y los hacen más accesibles para estas bandas.
En cuanto a factores del entorno influyentes, Bofí menciona contextos familiares desestructurados sin "adultos de referentes", dificultades para encajar en sus círculos, como el "bullying" en el ámbito educativo, etc.
"Las bandas buscan generar lealtad"
Esta necesidad de pertenencia, también la destaca Vázquez: “Los niños ya se mueven generalmente en grupos”. La periodista explica que, generalmente, los líderes de estos grupos se aprovechan de las dinámicas de pertenencia que suelen llevar a cabo los más jóvenes entre ellos para introducirles en movimientos musicales o urbanos y, de este modo, “generar una lealtad que desencadena en lo que vemos día a día en Barcelona”, añade.
"Las bandas saben muy bien dónde y a quién entran", expone Bofí. Teniendo en cuenta el perfil genérico que ha puesto sobre la mesa, la psicóloga ha detallado que los miembros de estos grupos juveniles buscan brindar a estos nuevos integrantes "una aceptación rápida que antes no habían sentido, una identidad y protección". Unas dinámicas que son clave teniendo en cuenta los lugares en los que se mueven para reclutarles, ya que mediante la observación en estos entornos pueden detectar qué jóvenes son "más fáciles de influenciar", añade.
El Govern de la Generalitat, el pasado mes de abril, diseñó una prueba piloto para introducir a agentes de los Mossos d’Esquadra en los institutos catalanes dentro de un plan de prevención, mediación y convivencia. Si bien fuentes de los Mossos lo desvinculan del problema con estas bandas juveniles, la consejera de Interior, Núria Parlon, sí afirmó que ayudaría a prevenir la "violencia juvenil". Un hecho por el que, desde el inicio de curso, el Departamento de Educación ha recibido cerca de 5.000 denuncias.
"Si en los centros los menores no perciben que tienen adultos de referencia a los que acudir para sentirse entendidos y protegidos, se propicia que las bandas lleguen a ellos más fácilmente", explica la experta en Psicología para definir el contexto que hace que estas instalaciones sean atractivas para las "bandas juveniles".
Tras la captación, los jóvenes empiezan a mostrar cambios "bruscos" en sus comportamientos: actitudes desafiantes y agresivas, absentismo escolar, cambios estéticos, etc. Ante esta problemática y en ambientes familiares generalmente desestructurados, los docentes son una figura clave en la supervisión del menor, pero en muchas ocasiones "cuando se dan cuenta ya están llegando tarde", concluye Bofí.
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