Guerra Irán
El presidente de Estados Unidos se atribuye el mérito del alto el fuego entre Israel y Líbano, lanza advertencias a Hezbolá y abre la puerta a nuevas negociaciones regionales mientras busca consolidar su papel como mediador internacional.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, celebra con entusiasmo la reciente tregua entre Israel y Líbano y la presenta como un logro histórico, impulsado directamente por su Administración. A través de su red social Truth, el mandatario no ha escatimado en autocomplacencia: "Puede que haya sido un día histórico para el Líbano. ¡Están pasando cosas buenas!", escribió, dejando claro que considera el alto el fuego como una victoria propia.
En ese mismo mensaje, Trump también quiso enviar un aviso claro a Hezbolá, pidiéndole que actúe "con rectitud y responsabilidad" en este momento delicado. "¡Basta de asesinatos! ¡Debemos tener paz de una vez por todas!", añadió, en un tono directo que refleja la presión de Washington para que la tregua no se rompa.
El acuerdo, cuyos términos difundió primero la Casa Blanca, fija un cese de hostilidades de diez días desde el 16 de abril de 2026, con la posibilidad de ampliarlo si hay avances reales en las conversaciones. Entre los puntos clave, se incluye el compromiso del Gobierno libanés de frenar las acciones de grupos armados como Hezbolá y reforzar su control sobre el territorio.
Pero Trump tiene la vista puesta en el siguiente paso: ha anunciado que quiere reunir en Washington al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y al presidente libanés, Joseph Aoun. De concretarse, sería un encuentro poco habitual y con un fuerte simbolismo, ya que no se producen conversaciones de este nivel entre ambos países desde hace décadas.
Trump deja en manos de su equipo, el vicepresidente JD Vance, el secretario de Estado Marco Rubio y el jefe del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine, la tarea de seguir negociando para intentar convertir esta tregua en algo más estable. Todo ello con la vista puesta no solo en la relación entre Israel y Líbano, sino también en abrir la puerta a nuevos movimientos diplomáticos en la región, incluido el siempre complejo frente con Irán.
La autovía que une Beirut con el sur del Líbano ha registrado este viernes atascos kilométricos ante el gran número de personas desplazadas que están regresando a sus hogares tras la entrada en vigor del alto el fuego con Israel, algunos con intención de quedarse y otros todavía más cautos.
Entre las hileras de vehículos, algunos ondeando banderas del grupo chií libanés Hizbulá por las ventanillas o fotografías de parientes fallecidos durante el conflicto, hay algunas familias optimistas de que la tregua de diez días vaya a convertirse en algo definitivo.
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