Trump
Donald Trump ha iniciado el 2026 con numerosas amenazas a Venezuela, Groenlandia, Irán, Colombia, Cuba y México, entre otros países soberanos.
El presidente de EEUU, Donald Trump, ha sorprendido a todo el mundo en las últimas semanas tras la captura del exmandatario venezolano, Nicolás Maduro, y su mujer, Cilia Flores. Tras el envío del portaaviones Gerald Ford al mar del Caribe, Trump se atrevió a dar un gran paso que está marcando la política internacional con un ataque para hacerse con el control del petróleo venezolano, saltándose la legalidad internacional.
No se ha detenido ahí, sino que ha decidido adoptar un perfil aún más expansionista y amenazar a más países.
Desde su 'autoproclamación' como "presidente interino" en Venezuela con un montaje publicado en Truth Social, su red social, hasta amenazar a Cuba, Colombia y México con ataques militares o incluso con hacer lo mismo en Groenlandia, un aliado de la OTAN, si fuera necesario por motivos estratégicos ante la supuesta amenaza que, asegura, suponen China y Rusia en esta región.
En la mayoría de sus advertencias, defiende que sus motivaciones están basadas principalmente en la "seguridad nacional", pero también afirma que su intención es también la de apropiarse de los recursos naturales y tierras raras que contienen todas las regiones implicadas en sus reclamaciones.
El mandatario venezolano fue detenido el sábado 3 de enero tras la operación de EEUU, y fue llevado por la fuerza a Nueva York, donde permaneció bajo custodia federal.
Tras su declaración ante el juez, Maduro pasó de vivir rodeado de lujos a dormir en una celda del Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, en Nueva York, una prisión con numerosas denuncias por las malas condiciones que soportan los internos y conocida como "el infierno en la tierra".
Después, Delcy Rodríguez asumió la presidencia interina de Venezuela y hasta ahora ha cooperado en todo momento con Trump. El presidente asegura que se llevará de forma efectiva una transición democrática. "Los venezolanos ya son libres", expresó Trump.
Aunque el chavismo sigue en el poder, ya se han producido 406 liberaciones, según el Gobierno venezolano. Entre ellas, se encontraban 9 presos españoles.
No obstante, Trump también ha dejado claro que sus intereses no sólo consistían en "liberar" a los venezolanos, sino extraer entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo venezolano y venderlo "a valor de mercado". Como muestra de su determinación ha interceptado algunos petroleros en el Caribe y en el Atlántico.
"Ese dinero será manejado de tal manera que controlaremos cómo se desembolsa de una manera que beneficie al pueblo venezolano, no a la corrupción, no al régimen", avanzó, y añade que "las empresas estadounidenses tendrán la oportunidad de reconstruir la deteriorada infraestructura energética de Venezuela y eventualmente aumentar la producción de petróleo a niveles nunca antes vistos".
Asimismo, New York Times indicaba que el republicano ha puesto cifra de inversión para que los petroleros trabajaran en Venezuela: hasta 100.000 millones de dólares.
En un principio, Trump acusa a Maduro por narcoterrorismo, pero también admite tener grandes intereses en el petróleo de Venezuela.
Paralelamente a la crisis en Venezuela, Trump ha considerado que EEUU "necesita" anexionarse Groenlandia por motivos de "seguridad". Para hacerse con el control de la isla sin el uso de la fuerza, el republicano tiene un plan basado en dinero. Tiene la intención de pagar de 10.000 a 100.000 dólares a cada habitante de Groenlandia y pretende que el Gobierno danés acepte esa oferta para que Estados Unidos adquiera el territorio, aunque tampoco ha descartado una intervención militar si fuera necesaria, motivo por el cual han saltado las alarmas estas últimas semanas en todo el continente europeo. "Vamos a hacer algo con Groenlandia, ya sea por las buenas o por las malas", afirmaba Trump.
El interés de Estados Unidos por Groenlandia no es nuevo, pero en los últimos meses ha superado sus anteriores ambiciones. Trump ha relacionado varias veces la isla con la necesidad de reforzar la presencia estadounidense en el Ártico frente al avance de potencias como China y Rusia. En este sentido, Groenlandia aparece como un territorio decisivo para el control de rutas marítimas emergentes debido al deshielo, así como para el despliegue de infraestructuras militares.
Uno de los elementos fundamentales es la base espacial de Pituffik, fundamental para los sistemas de alerta y defensa ante misiles balísticos.
Sin embargo, cabe destacar el potencial económico del territorio, rico en minerales considerados estratégicos para la industria tecnológica y militar, como las tierras raras o el litio. Trump ha presentado el control de estos recursos como un asunto de liderazgo global, reforzando un argumento de competencia directa con China.
Las comparaciones con adquisiciones históricas como Alaska o Luisiana han contribuido a fortalecer el debate. Desde Europa, estas declaraciones se interpretan como un intento de legitimar un expansionismo que choca con los principios actuales del orden internacional y con la soberanía danesa.
Además, bajo sus aguas y su superficie se han estimado reservas de hidrocarburos y petróleo, que aunque difíciles de explotar debido al frío y al clima extremo, representan un enorme potencial económico a largo plazo.
El pasado miércoles, Dinamarca aumentó la presencia militar en la isla, junto a la advertencia del envío de tropas por parte de Suecia, Noruega y Alemania. Precisamente en este día se produjo una reunión entre el vicepresidente de EEUU, JD Vance, Marco Rubio, el secretario de Estado de EEUU, y los ministros de Asuntos Exteriores de Dinamarca y Groenlandia, Lars Lokke Rasmussen y Vivian Motzfeldt.
Tras la reunión en la Casa Blanca, la ministra exteriores de Groenlandia Vivian Motzfeldt aseguraba que quiere "mantener fuerte nuestra colaboración con EEUU. Eso no quiere decir que queremos que nos compre. Pero que seamos aliados y que podamos cooperar, porque esa cooperación nos interesa también a nosotros". El ministro de Exteriores de Dinamarca, Lars Lokke Rasmussen, añade que "las ideas que no respetan la integridad territorial de Groenlandia son totalmente inaceptables". De hecho, ha asegurado que "nunca aceptarán que Estados Unidos controle Groenlandia".
Trump, después de la reunión, aseguró que "necesita" Groenlandia. "Creo que algo funcionará", ha señalado.
Estados Unidos muestra su intención de apoyar las protestas que se están produciendo desde hace días en las principales ciudades de Irán.
Teherán acusó el pasado miércoles al presidente de EEUU de fomentar la desestabilización política, incitar a la violencia y amenazar la soberanía, la integridad territorial y la seguridad nacional del país. Se estima que la cifra de muertos en las protestas en el país supera las 3.400 personas.
"Patriotas iraníes, ¡sigan protestando! ¡Tomen sus instituciones! Guarden los nombres de los asesinos y abusadores. Pagarán un alto precio", afirmó en su red social, Truth Social. "La ayuda está en camino", aseguraba.
El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, acusó a Estados Unidos en 2025 de querer "saquear" también los recursos de los países islámicos, siendo Irán otro país que podría ser de interés para Trump en relación con la obtención de recursos.
Trump llevó a cabo una operación en Irán llamada Martillo de Medianoche en ese mismo año al país, en la que bombardeó la instalación nuclear de Natanz.
Después de semanas marcadas por la crisis venezolana y por comentarios sobre el papel de Estados Unidos en el mundo, Trump también ha puesto en el punto de mira a La Habana, lanzando un mensaje directo al Gobierno cubano: o llega a un acuerdo con Washington o afrontará un endurecimiento de las presiones.
El presidente vincula directamente a Cuba con la situación venezolana, asegurando que La Habana ha prestado "servicios de seguridad" a los últimos gobiernos de Caracas, en referencia a Hugo Chávez y Nicolás Maduro, a cambio de petróleo y apoyo financiero. De nuevo, sale a la luz la cuestión de los recursos naturales.
"¡No habrá más petróleo o dinero camino de Cuba. CERO!", escribió Trump en su red social Truth Social, en un mensaje en el que instó a las autoridades cubanas a "hacer un trato, antes de que sea demasiado tarde".
También ironizó sobre que Marco Rubio, secretario de Estado de EEUU y de ascendencia cubana, podría ser el nuevo presidente de Cuba, haciendo otra alusión a sus aspiraciones expansionistas. "¡Suena bien para mí!
No obstante, el mandatario no sólo ha lanzado amenazas a Cuba, sino que también advirtió de que el Ejército estadounidense iba a "empezar" a efectuar ataques terrestres contra los cárteles que "dirigen" México, aunque aparentemente las tensiones disminuyeron tras una conversación telefónica breve entre la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum y Trump. "Él tenía cosas que hacer, no fue tan larga, fueron como 15 minutos", explicó Sheinbaum, quien calificó el intercambio como "bien, muy bien".
De hecho, la mandataria insistió en que quedaba descartada una intervención terrestre estadounidense en el país.
El presidente de EEUU ya afirmaba en diciembre haber recibido información según la cual Colombia "produce cocaína" y posee "plantas de fabricación" que estarían enviando droga a territorio estadounidense.
Tras la captura de Maduro, afirmaba que replicar en Colombia lo que ha sucedido en Venezuela le "sonaba bien", argumentando también sobre preocupaciones ante el narcotráfico y seguridad fronteriza.
Sin embargo, según fueron desarrollándose los siguientes días, acabaron por conversar y planear una reunión en la Casa Blanca que se producirá en febrero de este año. "Fue un gran honor hablar con el presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien me llamó para explicar la situación de las drogas y otros desacuerdos que hemos tenido", además de agradecer la "llamada y su tono". Sobre la reunión, declaró lo siguiente: "Estoy seguro de que será muy beneficioso para Colombia y Estados Unidos, pero es necesario impedir la entrada de cocaína y otras drogas a Estados Unidos", aseguraba.