Guerra en Ucrania
Europa cree que el mundo es un lugar imprevisible en estos momentos, y en este ambiente de incertidumbre la guerra en Ucrania cumple su tercer aniversario.
Las bombas siguen cayendo, mientras el resto del mundo habla de una paz que nadie sabe si está o no próxima. El próximo 24 de febrero se cumplen 3 años de la invasión rusa a Ucrania, 1.096 días en los que la sombra de la guerra ha vuelto a poner a Europa en jaque. Desde la Newsletter de Antena 3 hemos hablado con María José Pérez del Pozo, profesora de Relaciones Internacionales de la UCM, para analizar en qué punto estamos.
"Al cumplirse el tercer aniversario de la guerra estamos en un punto de cierto caos, de una falta de definición de cuáles van a ser los siguientes pasos que se van a dar a las puertas de una negociación entre EE.UU. y Rusia en la que no participa Ucrania, que es una de las partes que debería estar presente. Por lo tanto, estamos ante una situación de imprevisibilidad y de cierto caos en el inmediato futuro de la guerra", señala la profesora.
Calcular la magnitud de la tragedia es casi imposible, conocer el número de bajas de ambos lados es información más que clasificada. El periódico New York Times cita a Stefan Gady, un analista militar radicado en Viena, para explicar qué está ocurriendo. "El gordo adelgaza. Pero el flaco muere", y es que según Lostarmour.info y UALosses.org, el conteo de soldados ucranianos fallecidos desde el comienzo de la contienda rondaría los 62.000, aunque Lostarmour cree que hasta diciembre ascenderían a 100.000 pérdidas. En lado contrario, investigadores y periodistas rusos, también monitoreando obituarios, condecoraciones póstumas, anuncios de funerales y otra información relacionada, calcula que el Kremlin habría sufrido más de 150.000 muertes en el campo de batalla hasta finales de noviembre.
Hay un retorno a los viejos imperios, pero bajo pautas nuevas"
Pérez del Pozo explica que "la situación en el frente ucraniano es muy crítica porque hay una escasez de soldados, hay también problemas para el reclutamiento de esos soldados. El número de bajas en los dos casos parece que es elevado. Y, realmente, es verdad que el ejército ucraniano ha dado muestras de una valentía y de una resiliencia espectaculares, pero ante la falta de recursos poco más se puede hacer. Hay soldados que llevan varios meses en el frente sin posibilidad de que haya recambio, eso lógicamente agota y además el nuevo contexto, digamos que de alguna forma tiende a desmoralizar a las fuerzas que están en el frente", apunta nuestra experta para después añadir: "El ejército ruso juega la baza de desgastar al ejército ucraniano, en el sentido de que no pone límites a la hora de conseguir obtener bajas con tal de desgastar al enemigo. Su objetivo fundamental es desgastar en vidas humanas, en soldados, al enemigo y, para eso, no le importa arriesgar todos los hombres que sean necesarios. No hay una consideración humanitaria de la guerra desde ningún punto de vista por parte de Rusia".
Las sirenas suenan noche y día, y varias ciudades muestran el cansancio de la guerra. En esas circunstancias, el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca "afecta tanto a Ucrania, como a Rusia, como a toda Europa, de una forma dramática". María José del Pozo señala que "en parte, en el caso de Europa, es por una falta de previsión. La UE ya conocía a Donald Trump, ya vivió el anterior mandato, por lo tanto, sabía cuál iba a ser una parte de ese discurso. Una vez que se preveía la victoria del propio Trump, la UE podía haber tomado otro tipo de medidas, haber tomado la iniciativa. Ha estado paralizada, sigue todavía paralizada ante el protagonismo que está tomando EE.UU. y Donald Trump en el conflicto. La guerra se ve afectada en el sentido de que no sabemos si Donald Trump quiere una negociación de paz o quiere una negociación para congelar el conflicto. Es decir, tiene una mentalidad empresarial y lo que hace Donald Trump en todos los casos es utilizar la amenaza como un medio y como un fin. Es un medio y en la medida en la que consigue y solivianta al interlocutor lo convierte en un fin. Por lo tanto, está en peligro realmente la situación de la UE y, en particular, la situación de Ucrania, que no se la considera para entrar a negociar, ni se considera en absoluto la posibilidad de que ponga determinadas condiciones sobre la mesa. Hay un entendimiento en un retorno a los viejos imperios, digamos entre dos imperios que son EE.UU. y Rusia".
Y precisamente eso es lo que se está evidenciando con los desplantes de Estados Unidos y Rusia a Europa. Todo indica a que el orden mundial podría cambiar, idea que la profesora respalda. "La guerra de Ucrania ha servido para transformar por completo el orden mundial. Hay un retorno a los viejos imperios, pero bajo pautas nuevas. Es una nueva configuración del mundo donde no hay un respeto al derecho internacional, donde las leyes que se habían establecido para la convivencia de los estados han saltado por los aires sin ningún tipo de impunidad, sin posibilidad tampoco de establecer cortapisas a ese escenario, por lo tanto, es un escenario muy peligroso donde no sabemos realmente los actores que no son los grandes protagonistas".
"No hay voluntad de alcanzar una paz a corto ni medio plazo"
Pero, ¿qué hay detrás de esa repentina urgencia de Donald Trump para "la paz"? ¿Tiene Estados Unidos intereses en Ucrania? Efectivamente, la respuesta es sí. "EE.UU. tiene intereses considerables en Ucrania. Uno de ellos, ya lo ha puesto de manifiesto Donald Trump, son las 'tierras raras'. Se pretende asegurar que toda la inversión o que todo el gasto que EE.UU. ha hecho en Ucrania, que es menor que el europeo, que ese gasto tenga cierta contrapartida. Es decir, que exista una cierta compensación y que existan ciertas garantías y para eso lo que pretende conseguir es un acuerdo para la explotación de minerales. Para EE.UU. son muy importantes este tipo de minerales porque es una producción prácticamente controlada por China y son minerales estratégicos, entre otros aspectos, aparte de las energías renovables, en la guerra electrónica".
Además, esta es una oportunidad para tender puentes con Rusia, ya que algo muy especial que ocurrió con esta guerra es que ambas fuerzas rompieron la comunicación. "Durante toda la Guerra Fría los dos nunca rompieron la comunicación, pero en este conflicto sí. Desde los encuentros previos al inicio de la guerra, las dos partes no habían vuelto a reunirse de forma directa. Con esta reunión se vuelve a reanudar una negociación, no solo para Ucrania, sino para otras partes del mundo y, poder atraer, en el caso de Donald Trump a Rusia hacia su esfera frente al nuevo rival que considera EE.UU. que es China y su vuelta al Indo-Pacífico", añade María José.
Tras analizar todo esto, queda poco espacio para la esperanza a corto plazo y formulamos la pregunta del millón a la profesora. ¿Está la paz de Ucrania cerca? Ante la cual no tiene dudas en contestar: "La paz de Ucrania no está cerca. No se está negociando la paz, no hay voluntad por parte de Rusia y, probablemente, tampoco por parte de EE.UU., de alcanzar una paz a corto y medio plazo, no está cerca. Nadie ha hablado de establecer un alto al fuego. Se han establecido dos condiciones maximalistas para sentarse a negociar sin que a Ucrania se le haya permitido poner ninguna condición encima de la mesa, parece que la agresión internacional tiene premio y que las víctimas lo son en todos los sentidos, tanto por las armas, como por el derecho".