Varios barrios de la capital tailandesa han sido ya evacuados ante la amenaza de un alud de agua. El nivel subirá a los dos metros y medio y la inquietud es máxima entre la población.
Los estados de São Paulo y Rio Grande do Sul han sido los más azotados con fuertes rachas de viento de más de 100km/h que han provocado caídas de árboles y cortes de suministro eléctrico.