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¿Riesgo de un gran terremoto en el Anillo de Fuego del Pacífico?: los expertos dan las claves

Pese a que Venezuela se encuentra fuera del gran motor geológico del planeta, el Cinturón de Fuego del Pacífico, geólogos del USGS vinculan el reciente "doblete sísmico" a este.

Un "doblete sísmico" ha sacudido Venezuela este miércoles con dos terremotos consecutivos de magnitud 7,2 y 7,5. Algo que el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) sostiene que está relacionado con el denominado Anillo de Fuego del Pacífico.

Aunque el país venezolano se encuentra sobre la fricción de las placas del Caribe y de América del Sur, donde se sitúan diversas fallas, geólogos del USGS señalan su vinculación al gran motor geológico del planeta. Extendida a lo largo de unos 40.000 kilómetros alrededor del océano Pacífico, esta extensa franja sísmica y volcánica concentra más del 90 % de los terremotos que se producen en el planeta y alberga cerca del 75 % de los volcanes activos del mundo.

Influencia en zonas cercanas

Expertos explican que el empuje y la subducción de estas masivas placas oceánicas alteran la presión de la corteza y, de este modo, pueden influir en sistemas de fallas geológicas situados en regiones próximas, incluido el norte de Sudamérica.

La escasa profundidad de los dos terremotos en Venezuela, inferior a los 30 kilómetros, habría multiplicado notablemente su capacidad destructiva. Según sismólogos de la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (FUNVISIS), los efectos se habrían sentido con especial intensidad en la Gran Caracas y en algunas zonas de Colombia.

Mientras el gobierno decreta el estado de emergencia, los especialistas recuerdan que las fallas locales no trabajan de manera aislada y del lento pero constante desplazamiento de los fragmentos que forman la corteza terrestre.

Sin embargo, nuestro experto en El Tiempo Roberto Brasero, dirige directamente la mirada a las placas que chocan en Venezuela, asegurando que son las responsables de lo ocurrido en el país.

Actividad viva e inevitable del planeta

Investigadores de la Universidad Estatal de Oregón explican para la CNN que, en las zonas donde estas placas interactúan, las tensiones pueden acumularse durante décadas. Cuando el terreno ya no puede soportar más la presión, se quiebra de manera súbita, liberando en apenas unos segundos la fuerza acumulada en forma de ondas destructivas.

Más allá de sus consecuencias inmediatas y humanitarias, la comunidad científica subraya que estos fenómenos forman parte de la actividad natural, viva e inevitable del planeta. Dado que aún no es posible predecir con precisión cuándo ocurrirá un gran terremoto, los expertos insisten en que la mejor herramienta para reducir sus efectos sigue siendo la prevención.

El monitoreo sismológico riguroso y la construcción de infraestructuras sismorresistentes continúa siendo fundamental para mitigar el impacto de futuras ramificaciones del Cinturón de Fuego.

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