JORDANIA PIDE VENGANZA
La creciente brutalidad del Estado Islámico está mermando la cohesión de los países árabes que integran la coalición internacional contra los terroristas en Siria e Irak. Mientras unos apuestan por continuar la lucha en su forma actual hay otros reclaman mayor implicación militar y, también, los que optan por rebajar su intervención por temor a conflictos de orden interno.
Jordania, el país del militar asesinado, pide venganza, una respuesta equitativa al ataque sufrido. Su rey, que hoy ha visitado a la familia de la víctima ha prometido endurecer la guerra contra el Estado Islámico.
Emiratos Árabes Unidos, sin embargo ha elegido la cautela. Tras conocer la captura del teniente, el país decidió no participar en los bombardeos para proteger a sus pilotos. Su negativa es importante porque hasta diciembre fue el socio que más aviones aportó a la coalición. Arabia Saudí, clave para erradicar el extremismo islámico, mantiene su apoyo a la coalición. Riad seguirá participando en los bombardeos aunque teme las represalias terroristas, también la reacción de su opinión pública, si hay muchas bajas musulmanas.
La brutalidad del Estado islámico tampoco respeta a los más pequeños. Se está utilizando a los [[LINK:INTERNO|||20150204-NEW-00358-false|||niños para hacer propaganda, y “fabricar” pequeños combatientes]]. Según la ONU los yihadistas también utilizan a los menores como terroristas suicidas y escudos humanos para evitar los bombardeos aliados. En mercancías para comprar, vender, enterrar o violar. Esclavos y esclavas sexuales, porque a las niñas, además se las consideran maduras a los 9 años. Los menores de las minorías además sufren torturas y asesinatos.
Una mujer lanza dinamita a su novio mientras dormía, haciéndole perder su mano y parte de su brazo
Le había amenazado en varias ocasiones pero el novio se creía que era una broma y no se atrevería nunca a hacérselo. La mujer huyó del lugar y fue arrestada un día después.
El intento de ataque contra Trump ha sacudido Washington y el mundo entero. Esto ha puesto bajo el foco a un sospechoso que, hasta ahora, llevaba una vida que pocos habrían considerado alarmante. Allen, informático formado en el prestigioso Instituto Tecnológico de California, compaginaba su trabajo como profesor con el desarrollo amateur de videojuegos.