Casi una década después

Putin "probablemente" aprobó el asesinato de Litvinenko, según una investigación británica

El presidente ruso, Vladímir Putin,  "probablemente" aprobó el asesinato del exespía Alexander Litvinenko, envenenado en Londres en 2006, según la investigación pública británica sobre el caso del exagente.

El juez Robert Owen, a cargo de la indagación sobre el asesinato de Litvinenko, concluyó hoy jueves que "posiblemente" el presidente ruso firmó su orden de fallecimiento, envenenado con la sustancia radiactiva polonio 210 en noviembre de 2006.

En su documento, de 300 folios, el magistrado señala que los exagentes rusos Andréi Lugovói y Dmitri Kovtun, con los que Litvinenko se reunió el día que fue envenenado tras tomar una taza de té, probablemente actuaron bajo la dirección de los servicios de inteligencia rusos FSB cuando fue asesinado.

"Teniendo en cuenta todas las pruebas y análisis disponibles, he encontrado que la operación de la FSB para matar a Litvinenko fue probablemente aprobada por el señor  Patrushev, director del FSB y también por el presidente Putin", señaló el magistrado.

El magistrado Robert Owen ha emitido sus recomendaciones tras haber interrogado a testigos y escuchado los alegatos de las partes, entre ellas la familia del exagente del Servicio Federal de Seguridad ruso (FSB, antiguo KGB), entre el 27 de enero y el 31 de junio de 2015. Según los términos de la investigación dictados por el Gobierno, Owen no puede formular acusaciones civiles ni criminales, sino que debe limitarse a explicar las circunstancias de la muerte y la presunta responsabilidad sobre la misma.

Tras estas declaraciones del juez, se espera que la ministra británica del Interior, la conservadora Theresa May, comparezca ante la Cámara de los Comunes, y también es probable que haga declaraciones la viuda, Marina Litvinenko.

Alexander Litvinenko, muy crítico con el régimen de Vladímir Putin, murió el 23 de noviembre de 2006, a los 43 años, envenenado con la sustancia radiactiva polonio 210, tres semanas después de haber tomado el té en el Hotel Millennium de Londres con sus excolegas del espionaje ruso Andréi Lugovói y Dmitri Kovtun.

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