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Polémica en Bruselas por la visita de una delegación talibán para negociar deportaciones de afganos

La Comisión Europea recibe a representantes del régimen afgano, no reconocido por la UE desde 2021, en medio de las críticas de organizaciones de derechos humanos y partidos de izquierda.

Efectivos de las fuerzas de seguridad de los talibanes en Kabul EFE

La visita a Bruselas de una delegación del régimen talibán ha abierto una fuerte polémica política y social en la Unión Europea. La Comisión Europea tiene previsto mantener contactos técnicos con representantes de las autoridades que gobiernan Afganistán de facto para abordar una cuestión especialmente sensible: la deportación de ciudadanos afganos en situación irregular considerados una amenaza para la seguridad.

El encuentro llega después de que veinte Estados miembros solicitaran a Bruselas iniciar conversaciones con los talibanes para facilitar el retorno de estos migrantes. España no figura entre los países que han impulsado esta iniciativa.

El Gobierno belga anunció este lunes la concesión de cinco visados de un solo día a miembros de la delegación talibán. Los permisos son de validez limitada y no permiten desplazarse por otros países del espacio Schengen.

La reunión resulta controvertida porque la UE no reconoce oficialmente al régimen talibán desde su regreso al poder en agosto de 2021, tras la retirada de las tropas occidentales y la caída del Gobierno afgano.

Críticas por la vulneración de Derechos Humanos

Desde entonces, las instituciones europeas y numerosas organizaciones internacionales han denunciado las graves violaciones de derechos humanos cometidas por las nuevas autoridades afganas, especialmente contra las mujeres y las niñas. En estos casi cinco años, Afganistán se ha convertido en el único país del mundo donde las niñas tienen prohibido estudiar más allá de la educación primaria y donde las mujeres no pueden acceder a la universidad. Además, las autoridades han vetado su presencia en la mayoría de empleos, les impiden viajar sin un tutor masculino y han restringido severamente su participación en la vida pública. Organismos internacionales y ONG hablan abiertamente de un "apartheid de género".

Las restricciones no se limitan a los derechos de las mujeres. Los talibanes han reprimido protestas pacíficas, detenido a periodistas y opositores y han sido acusados de ejecuciones extrajudiciales, torturas y desapariciones forzadas. La libertad de expresión y de prensa ha quedado muy limitada y las minorías étnicas y religiosas denuncian persecución y discriminación.

Diversas organizaciones de derechos humanos y grupos políticos europeos han criticado duramente la reunión, al considerar que supone un paso hacia la legitimación de un régimen que continúa vulnerando derechos fundamentales. La Comisión Europea rechaza esa interpretación y defiende que se trata únicamente de contactos técnicos con las autoridades que controlan el país, sin que ello implique en ningún caso un reconocimiento político o diplomático del régimen talibán.

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