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Deshielo

El pingüino emperador y el lobo marino elevan su riesgo de extinción por el deshielo en la Antártida

La pérdida de hielo y la caída del krill sitúan a ambas especies en un escenario crítico, según la UICN.

Imagen de archivo de pingüinos emperadoresiStock

El deterioro del ecosistema antártico ha llevado a un cambio en la clasificación de dos especies clave. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza ha elevado el nivel de amenaza del pingüino emperador y del lobo marino antártico ante el descenso sostenido de sus poblaciones y las dificultades para asegurar su reproducción.

En el caso del pingüino emperador, la organización sitúa ya a la especie en la categoría de "en peligro". La principal causa se encuentra en la pérdida de hielo marino, que altera su ciclo vital. El deshielo anticipado impide que las crías desarrollen a tiempo el plumaje necesario para sobrevivir en el agua, lo que provoca una alta mortalidad por hipotermia.

El impacto del deshielo en la reproducción

Los datos científicos muestran una reducción cercana al 10% de la población entre 2009 y 2018, lo que supone la desaparición de más de 20.000 ejemplares adultos. La tendencia, según las estimaciones, podría agravarse en las próximas décadas si no se limita el avance del cambio climático.

"La única amenaza realmente importante es la pérdida de hielo marino, que afecta a su reproducción, muda y alimentación", señala Philip Trathan, miembro del Grupo Especialista en Pingüinos de la UICN. El experto advierte además que la caída de esta especie actúa como indicador del estado del ecosistema: "Es como el canario en la mina".

El descenso del krill

El lobo marino antártico también ha sido reclasificado y pasa de "menor preocupación" a "en peligro". En este caso, el factor determinante es la disminución del krill, base de su alimentación.

Entre 1995 y 2025, la población ha pasado de más de dos millones de ejemplares a menos de un millón. La reducción de este recurso, asociada al aumento de la temperatura del océano y a la pérdida de hielo, afecta directamente a la supervivencia de las crías.

A este escenario se suman otros factores, como la depredación por orcas o la competencia con otras especies que comparten la misma fuente de alimento.

Los expertos subrayan que el retroceso de estas especies refleja un problema de mayor alcance. La falta de estabilidad en el hielo y los cambios en la cadena alimentaria evidencian una transformación del entorno antártico.

Para frenar esta tendencia, la UICN insiste en la necesidad de reducir las emisiones y avanzar en medidas de protección. Sin embargo, algunas decisiones dependen de acuerdos internacionales que requieren consenso entre los países implicados.

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