DURANTE UNA HOMILÍA

El Papa Francisco agradece a la ONG española Pro Activa Open Arms su labor con los inmigrantes

El Pontífice ha querido dar las gracias a los rescatadores españoles que han salvado vidas de inmigrantes en el Mediterráneo durante una misa que conmemora el quinto aniversario de su visita a Lampedusa, donde ese años más de 350 personas perdieron la vida en un naufragio.

El Papa Francisco ha denunciado la muerte de miles de personas en el Mediterráneo y ha elogiado a los socorristas que salvan las vidas de los inmigrantes en el mar, y en especial a la ONG catalana Pro Activa Open Arms, durante la misa que ha celebrado en San Pedro para recordar su visita de hace cinco años a la isla italiana de Lampedusa.

Mientras Italia cierra sus puertos a las ONG que salvan la vida de los inmigrantes en el Mediterráneo Central y su ministro del Interior, Matteo Salvini, les compara con los traficantes, el Papa ha asegurado en su homilía que "la única respuesta sensata es la solidaridad y la misericordia". Y en un mensaje que parecía dedicado a los Estados europeos, les ha pedido ante los actuales desafíos de la inmigración "una respuesta sin demasiados cálculos, pero que exige una equitativa división de la responsabilidad, una honesta y sincera evaluación de las alternativas y una gestión mirada".

Han pasado cinco años desde que Francisco eligió como su primer viaje la pequeña isla de Lampedusa, a sólo 113 kilómetros de las costas africanas, símbolo del drama de la inmigración, pero desde entonces las respuestas "no han sido suficientes".

El papa argentino ha destacado en su homilía que desde Lampedusa preguntó a toda la humanidad: "¿Dónde está tu hermano?", pero que las respuestas a este llamamiento "aunque generosas, no han sido suficientes y nos encontramos llorando hoy a miles de muertos".

Según la Organización internacional de las Migraciones (OIM), en lo que va del año han perdido la vida en el Mediterráneo cerca 1.500 personas, 200 de ellas en los últimos días al hundirse el bote en el que iban sin que nadie pudiera socorrerlos.

También ha denunciado la "tentación bien presente en nuestros días que se traduce en cerrarse ante los que tienen derecho, como nosotros, a la seguridad, a una condición digna y que construye muros, reales o imaginarios, en vez de puentes".

En los bancos de la basílica de San Pedro hoy se han sentado decenas de refugiados, entre ellos dos familias, una de Costa de Marfil y otra de Nigeria; dos jóvenes de Irak, una mujer somalí, una madre nigeriana con sus hijos y tres refugiados llegados de Mali, Nigeria y Camerún, como ha explicado la Fundación Astali, de los jesuitas, que se ocupa de acogida de inmigrantes. También ha asistido una representación de la ONG española Open Arms, entre ellos su fundador, Óscar Camps, que se dedica al salvamento de inmigrantes en el Mediterráneo Central.

A ellos, a los socorristas procedentes de España, el Papa se ha dirigido en español y les ha animado a que sigan siendo testigos de la esperanza en un "mundo reacio a compartir". "Quise celebrar el quinto aniversario de mi visita a Lampedusa con ustedes, quienes representan los socorristas y los rescatados en el Mar Mediterráneo", ha dicho Francisco al dirigir tras su homilía unas palabras "directamente a los fieles llegados de España".

Ha continuado expresando a los socorristas el agradecimiento "por encarnar hoy la parábola del Buen Samaritano, quien se detuvo a salvar la vida del pobre hombre golpeado por los bandidos, sin preguntarle cuál era, su procedencia, sus razones de viaje o sus documentos". "Simplemente decidió hacerse cargo y salvar su vida", ha añadido. Mientras que a los rescatados, el Papa ha enviado "su solidaridad y aliento, ya que conozco bien las tragedias de las que se están escapando".

También ha asistido a la misa el presidente de Canarias (España), Fernando Clavijo, invitado por los miembros de la ONG española, que han sido distinguidos con la "Medalla de Oro de Canarias 2016" por su labor en la crisis migratoria.

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