TRAS LAS REVELACIONES DE EDWARD SNOWDEN
Las siglas NSA eran poco conocidas fuera de Estados Unidos hasta ahora, al contrario que la CIA, que es conocida en todo el mundo. Pero la NSA es muy poderosa. Dispone de medios muy sofisticados para controlar comunicaciones en cualquier rincón del mundo. Pero ¿hasta dónde pueden llegar sus tentáculos? ¿Quién controla su actividad?
El centro del espionaje estadounidense, la NSA, se encuentra en Utah, en el centro del país, donde se procesa la gran cantidad de información que recoge. Lo hace de dos maneras. La primera, con el acceso directo a los servidores de las redes sociales y compañías de e-mail, a través de las llamadas 'puertas traseras', para ver la actividad de cualquier usuario. La segunda, pichando satélites, líneas telefónicas y cables de fibra óptica, como el Columbus 3, que pasa por Cádiz y por el que circulan buena parte de las infirmaciones trasatlánticas.
La agencia también puede desencriptar las comunicaciones cuya privacidad teóricamente garantizan las compañías comerciales. Aparte están las oficinas de espionaje, al menos en 80 ciudades del mundo, y la actividad llevada a cabo por la CIA.
Lo que ha sorprendido al mundo no es tanto descubrir esta ventaja tecnológica de Estados Unidos, sino la determinación de usarla sobre sus propios aliados. Todo ello a partir de las revelaciones este año de Edward Snowden.
¿Y quién vigila a estos vigilantes? Supuestamente una agencia de espionaje con algunos controles dentro de EEUU pero ninguno en el exterior. Irán, Pakistán y Jordanía son los países sobre los que la NSA recaba más información.
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