PSOE
El presidente del Gobierno participa en Córdoba en su segundo acto de la precampaña socialista junto a la candidata del PSOE, que promete blindar la sanidad pública, ampliar la vivienda asequible y movilizar al electorado progresista frente a la derecha y la ultraderecha.
El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, ha arropado este domingo en Córdoba a la candidata socialista a la Presidencia de la Junta, María Jesús Montero, en un acto con el que ambos han tratado de reforzar la movilización del electorado progresista de cara a las elecciones andaluzas del próximo 17 de mayo. La cita, celebrada en el Colegio Mayor La Asunción, ha sido la segunda participación de Sánchez en la precampaña andaluza tras su presencia hace una semana en Gibraleón (Huelva).
En su intervención, Sánchez ha defendido el proyecto del PSOE frente a la derecha y la ultraderecha como el de "una España justa" que no deja a nadie atrás, y ha situado en el centro del debate la protección de los servicios públicos, la paz y la igualdad.
El jefe del Ejecutivo ha contrapuesto esas prioridades a los acuerdos del PP con Vox y ha advertido de que la asunción del concepto de "prioridad nacional" supone, a su juicio, una enmienda al espíritu constitucional y una forma de dividir a la ciudadanía entre personas con más y menos derechos.
El presidente ha convertido así el mitin cordobés en un escaparate de la estrategia socialista para esta recta previa a la campaña: confrontar su agenda social con la de PP y Vox y presentar a Montero como la alternativa capaz de trasladar a Andalucía la política del Ejecutivo central.
El debate sobre la denominada "prioridad nacional", incorporada a pactos autonómicos entre populares y Vox en comunidades como Extremadura y Aragón, se ha convertido en uno de los principales frentes de la batalla política de estos días y el Gobierno lo considera un flanco de desgaste para la derecha.
Sánchez ha aprovechado ese marco para reivindicar la gestión del Gobierno en materia económica y social, con referencias a la subida del salario mínimo, la creación de empleo y el fortalecimiento del Estado del bienestar, y ha insistido en que las administraciones deben tratar a los ciudadanos como pacientes y no como clientes cuando acuden a la sanidad pública. En esa línea, ha cuestionado que comunidades gobernadas por la derecha presenten problemas en sus servicios públicos pese al aumento de recursos recibidos en los últimos años.
Montero, por su parte, ha convertido su intervención en una apelación directa a la movilización. La dirigente socialista ha definido al PSOE como un "partido valiente", comprometido con el interés general y el bien común, y ha pedido a los andaluces que no se resignen ni se queden como meros espectadores en las próximas elecciones. Frente a quienes, a su juicio, pretenden instalar el conformismo, ha reivindicado la esperanza como motor de cambio y ha presentado al PSOE como la herramienta política para defender a la mayoría social.
La candidata ha agradecido a Sánchez su implicación en la campaña y lo ha retratado como un dirigente que gobierna pensando en el interés general y no en los poderes económicos. En ese contexto, ha ensalzado su perfil internacional y ha señalado que España ha sabido situarse, bajo su liderazgo, "en el lado correcto de la historia" en conflictos y crisis recientes, con una apuesta sostenida por la paz frente a la guerra.
También ha vinculado esa idea con la política migratoria del Gobierno y con la defensa de los derechos humanos, al reivindicar la regularización de personas migrantes que, ha subrayado, ya forman parte del tejido productivo y social del país.
El grueso del discurso de Montero ha estado, no obstante, en Andalucía y en la defensa de los servicios públicos. La candidata socialista ha acusado al Gobierno andaluz de Juanma Moreno de estar construyendo una comunidad "a dos velocidades", en la que, según ha denunciado, quienes tienen más recursos pueden recurrir a la sanidad o la educación privadas mientras la mayoría depende de unos servicios públicos deteriorados.
Frente a ello, ha reivindicado lo público como principal garantía de igualdad de oportunidades y como una de las señas de identidad del modelo andaluz.
En materia sanitaria, Montero ha prometido que, si llega a la Presidencia de la Junta, su primera gran medida será garantizar por ley que los ciudadanos sean atendidos en atención primaria en un plazo máximo de 48 horas. La propuesta encaja con el plan sanitario que la candidata socialista ya había presentado en precampaña, en el que sitúa la reducción de las listas de espera y el refuerzo de la atención primaria como uno de los ejes centrales de su proyecto.
La también líder del PSOE andaluz ha intentado situar el 17M como un plebiscito sobre la sanidad pública, un terreno en el que los socialistas creen tener capacidad de desgaste sobre el Ejecutivo andaluz.
En ese mismo bloque, ha criticado la gestión del PP en hospitales, quirófanos y aulas, y ha acusado a la derecha de pedir estabilidad cuando, en realidad, lo que plantea es continuidad con el deterioro de los servicios básicos. Por eso, ha pedido a cada votante progresista que "pelee por lo suyo" en las urnas y no por el relato que, a su entender, trata de imponer la derecha.
La vivienda ha sido el otro gran asunto del mitin. Montero ha aludido a las dificultades de los jóvenes para emanciparse y ha reclamado la construcción de un gran parque público residencial en Andalucía. En ese contexto, ha agradecido a Sánchez la aprobación del nuevo Plan Estatal de Vivienda 2026-2030, dotado con 7.000 millones de euros, con el que el Gobierno pretende reforzar la construcción de vivienda pública y blindar su carácter social.
La candidata ha completado su intervención con una apelación al electorado feminista, al colectivo LGTBI y a quienes participan en movimientos sociales y plataformas de defensa de derechos, a quienes ha llamado a acudir a las urnas para "cambiar las cosas". También ha dibujado su aspiración de construir una "Andalucía verde, feminista y moderna", con más peso para las energías renovables, la industria y la modernización del campo, y con más protección para los menores en el entorno digital.
El acto de Córdoba confirma la implicación directa de Sánchez en la precampaña andaluza y la intención del PSOE de centrar la confrontación con el PP de Moreno en la sanidad, la vivienda y el modelo de servicios públicos, sin renunciar al choque ideológico con Vox por inmigración y derechos. A tres semanas de las elecciones autonómicas del 17 de mayo, los socialistas buscan convertir esa agenda en un estímulo para movilizar a un electorado progresista cuya participación consideran decisiva para disputar el Gobierno andaluz.
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