Inmigración
Varios miles de refugiados, sobre todo sirios y afganos, han pasado la jornada del sábado acampando ante el paso fronterizo de Grecia cerca de la ciudad turca de Edirne, con la frustrada esperanza de poder pasar al lado griego.
Los migrantes habían comenzado a trasladarse ayer viernes desde diversas partes de Turquía en autobuses fletados para la ocasión y transporte público, tras correr por las redes el bulo de que podrían pasar de forma legal, al abrirse las fronteras.
Según fuentes oficiales griegas, hacia el mediodía de este sábado unas 7.000 personas esperaban en la región de Edirne con la esperanza de entrar a Grecia. El movimiento masivo fue desencadenado por la decisión de Turquía, en reacción a la actual escalada de violencia entre su ejército y las fuerzas de Damasco en Siria, de "abrir las fronteras", pero los refugiados ignoraban que Grecia no pensaba hacer lo mismo.
Todo lo contrario: el ministro griego de Protección Ciudadana, Mijalis Jrisojoidis, destacó desde el río Evros, que separa Turquía de Grecia, que nadie va a entrar al país de forma ilegal.