TUVO QUE SER SOMETIDA A DOS OPERACIONES

Los médicos confunden el cáncer que padecía una joven con un trastorno alimentario y le recomiendan comer más

La joven inglesa perdió más de 50 kilos en sólo un año, pero los médicos achacaron esta pérdida de peso a una dieta alimentaria que estaba siguiendo, a pesar de que también padecía problemas para dormir, fatiga y un frío contante.

Una joven de 22 años que perdió 50 kilos en sólo un año denuncia que fue mal diagnosticada con un trastorno alimentario antes de que se le dijera que padecía un cáncer de tiroides poco común. Esto se debe a que Cerys Head pesa 95 kilos cuando tenía 16 años y decidió ponerse a dieta para adelgazar cuando todavía estaba en el instituto.

Sin embargo, la estudiante de la ciudad inglesa de Exeter se sorprendió cuando perdió más de la mitad de su peso y sus profesores empezaron a mostrar su preocupación. Cerys ha explicado que diario 'Metro' que siempre había mantenido una dieta saludable a lo largo de su vida, incluso antes de decidir que quería bajar de peso, así que cuando empezó a perder tanto peso fue un "shock y no sabía lo que estaba pasando". Su madre también se preocupó y siempre le preguntaba cómo se encontraba.

"Fue un shock y no sabía lo que estaba pasando"

"Yo diría que me sentía bien, pero estaba experimentando mucha fatiga y tenía frío todo el tiempo", señala, a lo que se le añade problemas para dormir, por lo que decidió ir al médico. Sin embargo, el doctor se equivocó en su diagnóstico previo y le recomendó que intentara comer más, ponerse más capas de ropa y dormir y beber lo suficiente, señalando que el frío posiblemente se debía a su rápida bajada de peso.

Cerys siguió las instrucciones de su médico, pero un día duchándose se encontró un bulto "del tamaño de una pelota de golf" en su cuello, lo que finalmente ayudó a que la diagnosticaran correctamente. Los especialistas habían pasado por alto la causa real de su gran pérdida de peso, el carcinoma papilar metastásico de la tiroides, un raro cáncer tiroideo.

Desde entonces, Cerys se ha sometido a dos cirugías importantes para extirpar su tumor y ahora está en el camino hacia la recuperación. Después de primera operación, el peso de Cerys bajó y ella tuvo que luchar contra los problemas post-diagnóstico como la depresión, la ansiedad y la fatiga. "Después de la cirugía me sentí muy débil y perdí mucha fuerza y masa muscular", añade la joven.

Ahora vive en Exeter con su novio James y actualmente está en su segundo año en la universidad de Exeter estudiando psicología y entrenándose para ser instructora de fitness.

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