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Lula estalla contra Bolsonaro en Brasil: "No voy a permitir que me vuelva a llamar 'nueve dedos'"

El presidente brasileño y el hijo de Jair Bolsonaro protagonizan un tenso segundo debate antes de la vuelta de las elecciones. Un comentario sobre el dedo que Lula perdió trabajando desató el momento más polémico.

Máxima tensión en Brasil a las puertas de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador opositor Flávio Bolsonaro protagonizaron este viernes un duro enfrentamiento durante el último debate televisado antes de la cita con las urnas, marcado por los ataques personales, las acusaciones de corrupción y los reproches sobre la situación económica y la seguridad del país.

"Perdí mi dedo trabajando. Tuve que trabajar de noche. No tuve más remedio que trabajar"

Lula da Silva

El momento más polémico llegó cuando Bolsonaro se burló de una discapacidad física del presidente brasileño, que perdió un dedo de la mano durante un accidente laboral en su juventud. El senador utilizó esa circunstancia para criticar la política económica del Gobierno, asegurando que lo que Lula entrega a los ciudadanos con una mano se lo quita "con nueve dedos".

El comentario provocó la indignación del mandatario, que abandonó su atril para responderle: "Me llamó 'nueve dedos'. Perdí mi dedo trabajando. Tuve que trabajar de noche. No tuve más remedio que trabajar. No voy a permitir que me vuelva a llamar así", respondió visiblemente enfadado.

El debate, celebrado en los estudios de Globo en Río de Janeiro, reunió por última vez a los dos aspirantes antes de una segunda vuelta que las encuestas presentan como especialmente ajustada. Bolsonaro llega después de imponerse en la primera ronda con el 47% de los votos, dos puntos por delante de Lula, aunque los últimos sondeos sitúan la diferencia entre ambos dentro del margen de error.

Lula abandona el atril tras las burlas de Bolsonaro

La discusión sobre el dedo que Lula perdió cuando trabajaba en una fábrica fue uno de los momentos de mayor tensión de la noche. El presidente brasileño, que está cerca de cumplir 81 años, reaccionó con dureza a las palabras de su adversario y aprovechó para cuestionar su trayectoria personal y política: "No voy a permitir que un miliciano me llame 'nueve dedos', alguien que nunca trabajó en la vida, que el primer empleo que tuvo es falso", espetó Lula, en referencia a las supuestas vinculaciones del entorno de la familia Bolsonaro con grupos paramilitares de Río de Janeiro.

La intervención provocó los aplausos de los aliados del Partido de los Trabajadores (PT), presentes entre el público, mientras que Flávio Bolsonaro terminó disculpándose por el comentario.

El enfrentamiento reflejó la creciente tensión de una campaña electoral que ha dividido profundamente al país. Durante el debate, Lula intentó presentar a su rival como un político sin experiencia suficiente para gobernar, comparándolo con "aquellos estudiantes que memorizan, pero no aprenden" y acusándolo de no conocer "ni un poco Brasil".

Por su parte, Bolsonaro trató de proyectar una imagen más moderada que la de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, prometiendo "futuro" y "prosperidad" a los brasileños. Sin embargo, también protagonizó varios intercambios tensos con Lula, especialmente cuando el mandatario tuvo dificultades para ajustarse a los tiempos establecidos para las intervenciones.

Bolsonaro ataca a Lula por la inflación

La economía fue uno de los principales asuntos del debate. Flávio Bolsonaro centró buena parte de sus críticas en el endeudamiento de las familias brasileñas, la pérdida de poder adquisitivo y el encarecimiento de productos básicos como el chocolate o el papel higiénico. "Lula, ¿cuándo fue la última vez que fuiste a un supermercado?", preguntó el candidato opositor, tratando de cuestionar el conocimiento del presidente sobre las dificultades económicas que atraviesan los ciudadanos.

Según los datos oficiales citados durante el debate, las familias brasileñas destinan cerca de un tercio de sus ingresos al pago de deudas, una proporción que se encuentra en niveles récord. Bolsonaro responsabilizó al Ejecutivo de "despilfarrar" recursos públicos y sostuvo que esta política ha contribuido a mantener los tipos de interés en el 13,75% anual, dificultando el acceso al crédito y el crecimiento económico.

Lula respondió defendiendo los resultados de su Gobierno, entre ellos un crecimiento económico superior al 2% y el aumento de los salarios por encima de la inflación. El presidente también advirtió de que una victoria de Bolsonaro supondría aplicar políticas de recortes similares a las impulsadas por Javier Milei en Argentina.

En ese contexto, Lula preguntó irónicamente a su rival si "le va a pedir prestada la motosierra" al presidente argentino, en referencia al símbolo utilizado por Milei para representar sus planes de reducción del gasto público. Flávio defendió la gestión del mandatario argentino y responsabilizó al kirchnerismo de los problemas económicos que atraviesa el país.

La seguridad enfrenta a los candidatos

La política de seguridad también generó uno de los momentos más incómodos del debate. Lula cuestionó el compromiso de Bolsonaro contra la violencia recordando que el senador ha defendido ante la Justicia a un policía acusado de matar a Ana Clara, una niña de cinco años, durante una operación contra presuntos narcotraficantes en Río de Janeiro.

El equipo del presidente había invitado al debate a la madre de la menor, que se encontraba sentada entre el público. Bolsonaro expresó su solidaridad por "esa tragedia", aunque defendió la actuación del agente al asegurar que "fue en un intercambio de tiros en una zona de conflicto".

Según los periodistas presentes en el plató, la madre de la niña reaccionó a esas palabras llamando "mentiroso" al candidato opositor.

Flávio Bolsonaro defendió durante su intervención una política de mano dura contra la delincuencia y planteó incluso eliminar la edad mínima de responsabilidad penal para determinados delitos, como la violación. Lula, por su parte, trató de cuestionar la eficacia de esas propuestas y la relación de su adversario con determinados sectores de las fuerzas de seguridad.

Acusaciones cruzadas de corrupción

La tensión aumentó todavía más durante la recta final del debate, cuando ambos candidatos dispusieron de ocho minutos para abordar libremente los asuntos que consideraran más importantes. Lejos de aprovechar ese tiempo para presentar nuevas propuestas, Lula y Bolsonaro optaron por intercambiar acusaciones relacionadas con investigaciones judiciales que afectan a sus respectivos entornos.

Flávio Bolsonaro recordó las investigaciones por presunto tráfico de influencias que afectan al hijo mayor de Lula, mientras que el presidente brasileño exigió explicaciones sobre la relación de su adversario con Daniel Vorcaro, antiguo propietario del Banco Master, encarcelado en el marco de un escándalo financiero.

El senador está siendo investigado por el Tribunal Supremo brasileño por sospechas de corrupción, blanqueo de capitales y evasión de divisas relacionadas con unos supuestos pagos de Vorcaro para financiar una película sobre Jair Bolsonaro. "¡Ten el coraje de decir que sois muy amigos!", le espetó Lula durante uno de los últimos intercambios.

Las acusaciones cruzadas pusieron de manifiesto el peso que la corrupción ha vuelto a adquirir durante la campaña, aunque las investigaciones mencionadas no equivalen por sí mismas a condenas judiciales.

Brasil decide su futuro en las urnas

El debate de Globo ha sido el último enfrentamiento televisado entre ambos candidatos antes de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. Los sondeos publicados durante los últimos días reflejan una competición ajustada, con diferencias entre Lula y Bolsonaro que se encuentran dentro de los márgenes de error de las encuestas.

Flávio Bolsonaro parte del 47% de los votos que obtuvo en la primera vuelta, frente al 45% de Lula, una diferencia de dos puntos que ha obligado a ambos aspirantes a intensificar sus esfuerzos para captar el apoyo de los electores que respaldaron a otras candidaturas. Las encuestas dan un empate técnico: 51,1% de Flávio Bolsonero frente al 48,9% de Lula da Silva.

La campaña concluirá este sábado, cuando los dos políticos concentrarán sus últimos actos en São Paulo, Minas Gerais y Río de Janeiro, los tres mayores colegios electorales del país.