OLA DE CAMBIO EN EL MUNDO ÁRABE
Gadafi gobierna Libia desde hace 42 años, más de la mitad de su vida. Ha nombrado sucesor a uno de sus hijos. El rey de Bahrein, Hamad bin Isa al Jalifa, dirige el país desde 1999. Primero como emir y después como rey. Su hijo, el heredero, es el jefe del Ejército. Los dos están reprimiendo con violencia los disturbios en sus países.
Manama, capital del reino de Bahréin. Decenas de personas regresan del funeral por los tres fallecidos en las últimas protestas. Intentan volver a ocupar la plaza de la Perla. Al fondo de la avenida, esperan desafiantes, los tanques. Sin mediar advertencia alguna, empieza el tiroteo. En la refriega muere un manifestante, y son heridos más de un centenar. Los hospitales, no dan abasto.
"Hemos recibido numerosos fracturados muchísimos al menos 2 muy graves. También tenemos heridos, uno con una herida muy profunda en la pierna".
A la puerta del mismísmo centro sanitario, centenares de personas siguen reclamando reformas. Exigen derribar la monarquía, mientras el Príncipe Heredero ha lanzado un llamamiento a la calma. Estados Unidos que mantiene alojado en este pequeño país a la V flota ha urgido al rey a cesar la represión.
Pero es en Libia, donde los acontecimientos han tomado un cariz aún más inquietante. Apenas hay imágenes ni datos de la feroz respuesta del régimen de Gadafi a las movilizaciones, pero ya se habla de cerca de un centenar de muertos. Las manifestaciones, hasta ahora un fenómeno desconocido en Libia, han obligado al aparato represivo a emplearse a fondo. Según la poca información que trasciende al exterior, el caos reina en Bengasi y en otras ciudades del este del país, donde a día de hoy miles de personas carecen de suministro eléctrico.
Las cámaras corporales de la policía revelan los momentos previos al arresto del sospechoso del apuñalamiento en Golders Green, mientras el Gobierno británico refuerza la seguridad ante el aumento de incidentes antisemitas.
El detenido aprovechaba fiestas y fines de semana entre niños para agredirlos mientras dormían o se bañaban.