HAY 30 NUEVOS DETENIDOS POR EL ATENTADO

El kamikaze de Túnez fue un joven vendedor ambulante de uno de los barrios más pobres

Se llamaba Hussam Abdelli, tenía 28 años y vivía en el barrio de Ettadhamen, uno de los más míseros de Túnez y donde estableció contacto con Daesh. Según ha confirmado el ministerio de Interior tunecino, él fue autor del atentado suicida que el martes mató a doce guardias presidenciales en el centro de la ciudad.

El ministerio tunecino de Interior reveló que un vendedor ambulante de 28 años identificado como Hussam Abdelli, vecino de uno de los barrios más pobres de la capital, fue el autor del atentado suicida que el martes mató a doce guardias presidenciales en el centro de Túnez. En un comunicado, el ministerio dirigido por Najem Gharzeli no dio más detalles ni vinculó a Abdelli, que vivía en el barrio de Ettadhamen, con la célula local afín al grupo yihadista Daesh que este miércoles se atribuyó la masacre.

Los yihadistas divulgaron un comunicado a través de la red social Twitter en el que aseguraban que el ataque había sido obra de un hombre al que identificaron como Abu Abdala al Tunisi y en el que amenazaban con repetirlos hasta "implantar la sharía (ley islámica) en Túnez".

El ministerio informó, asimismo, de que efectivos de la brigada tunecina de lucha contra el terrorismo arrestaron a 30 personas por su presunta vinculación con el ataque contra el autobús militar. En un comunicado, aseguró que se efectuaron 526 registros que condujeron a los arrestos y permitieron que las fuerzas de seguridad se incautaran de propaganda yihadista y diversas armas.

Entre los detenidos destaca Seifedin Rais, antiguo portavoz del grupo radical 'Ansar al Sharia', que estuvo autorizado en el país hasta 2003. Rais, que había salido de prisión hace un mes, fue arrestado en su casa de la ciudad central de Kairouan y llevado a un lugar indeterminado, informaron medios locales sin dar más detalles. El radical ya había sido detenido con anterioridad tras ser acusado de hacer apología de la violencia en nombre de la religión y de facilitar el envío de yihadistas a combatir en Siria, Irak y la vecina Libia. En 2014 apareció en un vídeo en el que alababa la lucha de Daesh.

El atentado de martes es el tercero que sufre Túnez en 2015 y supone un cambio de estrategia de los yihadistas, ya que en los dos anteriores habían atacado la industria del turismo, uno de los pilares económicos del país. El primero se produjo el 18 de marzo en el museo El Bardo de la capital, donde dos hombres -también vinculados a Daesh- burlaron los controles de seguridad y mataron a tiros a 22 visitantes extranjeros, en su mayoría europeos. Cuatro meses después, el 26 de junio, otro joven tunecino con lazos con la rama del EI en Libia, donde recibió entrenamiento militar, asesinó a 38 turistas extranjeros en una playa de la ciudad costera de Susa.

Tras ese último atentado, que tenía como objetivo golpear aún más la frágil economía tunecina, el Gobierno decretó el estado de emergencia durante dos meses, medida que volvió a imponer este martes junto a un toque de queda nocturno.

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