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Irán nombra líder supremo a Mojtaba Jameneí, hijo del ayatolá asesinado, en pleno pulso con EEUU e Israel

El clérigo de 56 años, figura discreta del aparato de poder iraní, asume el cargo tras la muerte de su padre en un bombardeo. Washington e Israel ya amenazan al nuevo dirigente.

Irán ha designado como nuevo líder supremo al clérigo Mojtaba Jameneí, de 56 años, hijo del fallecido ayatolá Alí Jameneí, muerto en un bombardeo en Teherán al inicio de la guerra con Estados Unidos e Israel. La Asamblea de Expertos, el órgano compuesto por 88 clérigos encargado de elegir al máximo dirigente de la República Islámica, anunció la decisión de madrugada en la capital iraní.

El nombramiento convierte a Mojtaba Jameneí en el tercer líder supremo en los 47 años de historia del sistema político instaurado tras la revolución de 1979. El cargo le otorga la última palabra en todos los asuntos del Estado, incluido el control de las fuerzas armadas y de los principales órganos políticos y religiosos del país.

La designación llega en pleno conflicto con Estados Unidos e Israel y supone un desafío directo a Washington. El presidente estadounidense, Donald Trump, había advertido días antes de que la posible elección de Jameneí hijo sería "inaceptable" y este mismo domingo amenazó con que el nuevo líder "no durará mucho" si no cuenta con la aprobación de Estados Unidos. Israel también había advertido de que podría atacar a quien fuera designado sucesor.

Mojtaba Jameneí era considerado desde hace días el principal favorito para ocupar el cargo tras la muerte de su padre, de 86 años, en uno de los primeros ataques contra Irán. Horas antes del anuncio oficial, varios miembros de la Asamblea de Expertos habían adelantado que ya existía consenso sobre el nombre del nuevo líder.

Imagen del nuevo ayatolá. | Reuters

Nacido en Mashhad, Mojtaba Jameneí es un clérigo de rango medio, conocido como hojatoleslam, del que se conocen pocos detalles públicos. Nunca ha concedido entrevistas y apenas aparece en actos oficiales, normalmente en el desfile del aniversario de la Revolución Islámica y en el del Día de Al Quds, dedicado a Jerusalén.

Su trayectoria política se ha desarrollado principalmente en la sombra. Tras el nombramiento de su padre como líder supremo en 1989, fue ganando influencia dentro del entramado del poder iraní y actuó como enlace entre la oficina del líder, la milicia Basij vinculada a la Guardia Revolucionaria y los organismos de seguridad.

Antes, cuando tenía 17 años, participó brevemente en la guerra entre Irán e Irak en 1986 como miembro de un batallón vinculado a la Guardia Revolucionaria.

A finales de enero, una investigación periodística lo vinculó con una compleja red de inversiones y propiedades en Europa y Oriente Próximo supuestamente financiadas con la venta de petróleo iraní al margen de las sanciones internacionales. Las autoridades iraníes han negado esas acusaciones.

Su elección repite en parte la situación que rodeó al ascenso de su padre en 1989. Alí Jameneí tampoco contaba entonces con las máximas credenciales religiosas cuando fue designado sucesor del fundador de la República Islámica, Ruholá Jomeini, aunque posteriormente fue elevado al rango de ayatolá. Mojtaba, de momento, mantiene un rango clerical inferior.

El nuevo líder también sobrevivió recientemente a un intento de asesinato atribuido a Israel. El ataque le dejó herido y se produjo después de que varios miembros de su familia, entre ellos su padre, su madre, su esposa, uno de sus hijos y su hermana, murieran en el bombardeo inicial contra el complejo del líder supremo en Teherán.

Ese episodio le ha otorgado, según algunos analistas, una imagen cercana a la figura del "mártir viviente", un concepto del chiísmo que alude a quienes sobreviven a un intento de asesinato tras demostrar su disposición al sacrificio.

Ataques y humo sobre la capital iraní

Mientras se confirmaba el nombramiento, los combates continuaban intensificándose. En el noveno día de la campaña militar de Estados Unidos e Israel contra Irán, densas columnas de humo negro cubrían el cielo de Teherán tras ataques contra instalaciones de almacenamiento de combustible.

Según residentes de la capital, los bombardeos iluminaron la noche con grandes llamaradas tras alcanzar depósitos de petróleo. El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei, calificó el ataque de "nueva fase peligrosa" del conflicto y lo describió como un crimen de guerra, al asegurar que libera sustancias tóxicas que pueden afectar a la población civil.

El ejército israelí defendió la operación y sostuvo que las instalaciones eran utilizadas para abastecer el esfuerzo militar iraní, incluida la producción o almacenamiento de propelente para misiles balísticos, por lo que las consideró un objetivo militar legítimo.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, aseguró que la ofensiva continuará y prometió golpear a los dirigentes iraníes "sin piedad", mientras el conflicto sigue elevando los precios de la energía y alterando el transporte aéreo y la actividad económica internacional.

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