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La indignación ciudadana crece en Venezuela entre la desesperación y las denuncias de abandono

Una semana después de los devastadores terremotos, el enfado ciudadano va a más. La falta de medios para las labores de rescate, las denuncias por robos y la sensación de abandono por parte de las autoridades alimentan la frustración de miles de venezolanos que todavía siguen esperando respuestas.

Detenidos varios policías en Venezuela por cometer saqueos durante las labores de rescate tras los seísmos EUROPAPRESS

Hoy se cumple una semana de los terremotos que han golpeado Venezuela. Y la emergencia ya no solo se mide por el número de víctimas o de desaparecidos. En las zonas más afectadas crece también la indignación de la población. Denuncian la lentitud de los rescates, la escasez de recursos y la falta de apoyo institucional en uno de los momentos más difíciles para el país. El número de muertos ha ascendido ya a los 2.295.

Pero entre los escombros todavía hay familias que no quieren perder la esperanza. Es el caso de la madre del pequeño Lucas, que continúa buscándolo a pesar del paso de los días. Eso sí, reconoce que la preocupación es cada vez mayor. "Hoy me desperté con esa angustia de que quizá no lo vea más y eso me mata", asegura. Una incertidumbre que comparten decenas de familias que siguen pendientes de cualquier noticia sobre sus seres queridos.

Tal y como está pudiendo comprobar sobre el terreno nuestra compañera de Antena 3 Noticias, María Lafalla, el dolor convive con un profundo malestar. Los vecinos y los voluntarios denuncian que no hay combustible para las máquinas y es un recurso imprescindible para poder continuar con las tareas de búsqueda. Según relatan algunas personas, se han producido además robos de combustible y de maquinaria por parte de la policía. "Máquinas que compramos con nuestra plata, nos las robaron", dice un hombre.

La inacción de las fuerzas de seguridad

Las críticas también se dirigen a la actuación de las fuerzas de seguridad. Algunos vecinos aseguran que los agentes llegan a las zonas afectadas sin herramientas suficientes para ayudar en las tareas de rescate, mientras los voluntarios intentan suplir esa falta de medios con sus propios recursos. "Ninguno trae un pico, ninguno trae una pala, ninguno trae algo, alguna herramienta que nos ayude, todos andan con sus uniformes impecables, explican". Muchos venezolanos aseguran sentirse completamente abandonados.

Los vecinos lamentan que la ayuda llegue con cuentagotas y sienten que el apoyo de los equipos internacionales ha sido uno de los pocos alivios efectivos desde que se produjo la catástrofe. "El único beneficio que nos ha dado el gobierno venezolano es ese, que entre los extranjeros para que colaboren", nos cuenta una afectada. Mientras las labores de búsqueda continúan a contrarreloj, el enfado ciudadano aumenta a la vez que la desesperación de quienes todavía esperan encontrar con vida a sus familiares. La tragedia está dejando cicatrices, pero también una sensación de desamparo que amenaza con alargarse mucho tiempo más.

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