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Francia, entre la protesta estudiantil y la violencia policial: 6.500 detenidos y gases lacrimógenos contra los manifestantes

Un agente ha sido imputado por herir gravemente a un estudiante de 14 años y el Gobierno ha suspendido el uso de granadas aturdidoras en las movilizaciones de institutos.

Francia vive una de las mayores revueltas estudiantiles en décadas. Miles de personas han salido a la calle exigiendo mejoras en la educación y el cese de los recortes en el sector público. Las protestas comenzaron el pasado mes de septiembre en el instituto Saint-Exupéry, en Créteil, cuando los profesores iniciaron una huelga ante la falta de personal, entre otras demandas.

Sin embargo, no son protestas pacíficas. Contenedores en llamas iluminaban las avenidas, las barricadas bloqueaban el acceso a los institutos, las paradas de transporte público aparecían destrozadas y los antidisturbios respondían con gases lacrimógenos y lanzagranadas. Hasta el martes, el balance era de al menos 215 estudiantes, 85 profesores y 700 agentes de policía heridos, y más de 5.000 detenidos.

El primer ministro de Francia, Sébastien Lecornu, que presentó los datos, destacó los actos como los "más duros de los últimos decenios", con 24 institutos incendiados o saqueados desde que comenzaron las movilizaciones. Este jueves, algunos estudiantes han tirado cócteles molotov en un centro de Lyon. Este incidente sucede tras haber suspendido temporalmente el uso policial de granadas aturdidoras en las protestas estudiantiles.

Aunque la jornada más masiva hasta la fecha tuvo lugar el martes 6 de octubre. Según el Ministerio del Interior, 266.000 personas salieron a la calle, pero los organizadores elevaron la cifra a 450.000. Solo en París, las autoridades contabilizaron 56.000 manifestantes, aunque los sindicatos hablaron de 100.000.

Esa misma noche, el presidente Emmanuel Macron convocó a varios de sus ministros en el Palacio del Elíseo para buscar una salida a la crisis. Horas antes, Lecornu había anunciado una "hoja de ruta" con cinco ejes de trabajo: garantizar el reemplazo de profesores ausentes, mejorar las instalaciones, organizar mejor las jornadas escolares, hacer más transparentes las pruebas de acceso a la universidad y dar seguimiento a las peticiones estudiantiles.

El alcalde, gaseado

El alcalde de Saint-Denis, Bally Bagayoko, de La Francia Insumisa, se unió a los estudiantes parisinos para defender las reivindicaciones y apelar al Gobierno que rige sus consignas. Durante la protesta se interpuso entre los manifestantes y Policía, lo que terminó con el alcalde expuesto al gas lacrimógeno por parte de los equipos antidisturbios.

En su cuenta en la red social 'X', aseguró haber sido testigo del "uso totalmente desproporcionado de la fuerza" por parte de las autoridades contra unos jóvenes que "solo piden ser escuchados" y animó a continuar: "¡No cedan a ninguna provocación! ¡Manténganse unidos y no violentos!".

Policía imputado

"Violencia cometida por persona depositaria de la autoridad pública seguida de mutilación o incapacidad permanente". Es el motivo por el que un policía ha sido imputado. El agente fracturó la mandíbula y los dientes a un estudiante de 14 años que participaba en las protestas de los institutos. Sufrió una doble fractura de mandíbula tras ser alcanzado por el disparo de un lanzagranadas lacrimógenas.

El agente ha sido puesto bajo control judicial y tiene prohibido ejercer sus funciones hasta nuevo aviso, según ha precisado la Fiscalía. Se trata del primer policía imputado desde el inicio de las revueltas estudiantiles a mediados de septiembre.

Un menor sufre la amputación de una mano

Uno de los últimos incidentes entre Policía y estudiantes ocurrió durante una manifestación en la ciudad de Lens, al norte del país, donde un estudiante de secundaria de 15 años ha sufrido la amputación de una mano tras recoger una granada aturdidora de los antidisturbios, que le explotó al intentar relanzarla.

Suspensión del uso de granadas aturdidoras

En la noche del miércoles, Lecornu aseguró que será a finales de octubre cuando se presenten "las primeras decisiones del Gobierno" para responder a las protestas estudiantiles, reconociendo que "la ira de los jóvenes no surge de la nada". En cuanto a las actuaciones de las Fuerzas de Seguridad, trasladó que "no tienen instrucciones de enfrentarse a los estudiantes", por ello, y tras los recientes incidentes con algunos de los manifestantes, anunció la suspensión del uso de granadas aturdidoras bajo presión por las denuncias de violencia policial.

El ministro del Interior explicó que la suspensión del uso de granadas aturdidoras se aplica "únicamente para las protestas de estudiantes de liceos". Por su parte, el coordinador nacional del partido de izquierda radical La Francia Insumisa (LFI), Manuel Bompard, criticó que "hizo falta que varios niños quedaran mutilados de por vida para que Núñez renunciara a usar granadas contra estudiantes de secundaria".

Lo que comenzó hace tres semanas en las afueras de la capital francesa ha terminado expandiéndose por todo el país, obteniendo el apoyo de sindicatos como la CGT y de formaciones políticas como el Partido Socialista (PS) y La Francia Insumisa (LFI) del izquierdista Jean-Luc Mélenchon, quien califica las movilizaciones como "una cosa increíble": "Es el movimiento de juventud más poderoso que se ha visto en Francia en 50 años".