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El fin del mandato de la Minurso deja al Sáhara Occidental ante el riesgo de una escalada del conflicto

La suspensión de la misión amenaza la vigilancia militar y las tareas contra las minas. La ONU no ha ordenado retirar a su personal, mientras la población afronta la incertidumbre sobre la seguridad del territorio.

Imagen de archivo de los refugiados saharauis EFE

El bloqueo del Consejo de Seguridad para renovar el mandato de la Minurso abre una etapa de incertidumbre en el Sáhara Occidental. Naciones Unidas advirtió este sábado de que sus operaciones de mantenimiento de la paz cesarían a medianoche sin un acuerdo, aunque aclaró que no había dado instrucciones para retirar a sus efectivos.

Los vetos cruzados de Estados Unidos y Rusia han dejado sin renovación una misión creada en 1991 para supervisar el alto el fuego entre Marruecos y el Frente Polisario y organizar un referéndum de autodeterminación que nunca llegó a celebrarse.

El Frente Polisario ha expresado su preocupación por el "bloqueo" y ha responsabilizado a Estados Unidos por presentar ante el Consejo de Seguridad de la ONU un plan "favorable" a Marruecos.

Qué supone perder la misión

La Minurso desempeña funciones que van más allá de aquel referéndum. Desde la reanudación de las hostilidades en 2020, sus observadores siguen los movimientos militares, investigan incidentes e informan de lo que ocurre a ambos lados del territorio en disputa. También mantienen contactos con las partes para reducir las tensiones.

La suspensión de esas actividades implica perder un mecanismo internacional de vigilancia y comunicación en un conflicto todavía abierto. La ONU ha alertado del riesgo de una escalada de las hostilidades.

Esto no significa que vaya a producirse una ofensiva inmediata, pero sí debilita una herramienta para prevenirla y contener incidentes.

Marruecos controla la mayor parte del Sáhara Occidental, mientras el Frente Polisario reclama su independencia. La falta de acuerdo sobre el mandato tampoco resuelve esa disputa.

Para la población, una de las principales preocupaciones es el posible deterioro de la seguridad. Una intensificación de los enfrentamientos podría comprometer los desplazamientos y las actividades cotidianas, especialmente cerca de las zonas de hostilidades.

Otro ámbito sensible es la lucha contra las minas y otros explosivos. El servicio de Naciones Unidas encargado de estas tareas, UNMAS, opera como parte de la Minurso y contribuye a despejar rutas, atender emergencias y enseñar a las comunidades a reconocer riesgos. Su trabajo alcanza también a población nómada y facilita movimientos humanitarios.

El fin del mandato pone en cuestión la continuidad de esas funciones dentro de la misión. No obstante, la información disponible no detalla todavía cómo se reorganizarán ni qué recursos podrían mantenerse.

Tampoco se ha anunciado una evacuación de civiles. La advertencia de Naciones Unidas se refiere al cese de sus operaciones de paz, no a una orden para que los habitantes abandonen el territorio.

Suspensión y retirada no son lo mismo

El ministro marroquí de Exteriores, Naser Burita, da por hecha una eventual salida de los efectivos y ofrece apoyo logístico para organizarla. Rabat considera el bloqueo una oportunidad para cambiar el marco de resolución del conflicto.

La ONU, sin embargo, niega haber ordenado esa retirada. El futuro del despliegue queda pendiente de las decisiones internacionales, mientras el organismo mantiene su disposición a apoyar una solución política "justa, duradera y mutuamente aceptable".