GROENLANDIA
Varios países europeos han enviado esta semana un pequeño número de fuerzas militares a Groenlandia en respuesta a la petición de Dinamarca.
Varios países europeos han enviado en los últimos días un pequeño número de efectivos militares a Groenlandia a petición de Dinamarca, en lo que constituye el primer refuerzo visible sobre el terreno ante las reiteradas amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de hacerse con el control de la isla.
Las fuerzas desplazadas, cuyo número es limitado, tienen como objetivo principal evaluar las necesidades logísticas, operativas y de infraestructuras del territorio ártico ante un posible despliegue posterior de unidades de mayor entidad. Fuentes europeas subrayan que no se trata de una fuerza de combate, sino de una misión preparatoria y de disuasión.
Junto a la llegada de tropas terrestres, en los últimos días también se han observado ejercicios conjuntos de aviación, con entrenamientos de cazas europeos en coordinación con aviones franceses, una señal del creciente interés militar del continente en una región clave desde el punto de vista estratégico y geopolítico.
El refuerzo europeo se produce tras las repetidas declaraciones de Trump, quien ha calificado Groenlandia como un territorio "vital" para la seguridad estadounidense y ha llegado a afirmar que su control podría lograrse "por las buenas o por las malas". Estas afirmaciones han provocado una fuerte reacción en Europa, donde se consideran una amenaza directa a la soberanía danesa y al orden internacional entre aliados.
Dinamarca ha recibido el respaldo político de varios Estados miembros de la Unión Europea y de la Comisión Europea, que ha recordado que Groenlandia podría estar cubierta por la cláusula de asistencia mutua en caso de agresión. Aunque Bruselas insiste en mantener el diálogo con Washington, el envío de fuerzas a la isla refleja un endurecimiento gradual de la postura europea y la voluntad de no limitar la respuesta a gestos diplomáticos.
El movimiento se enmarca en un debate más amplio sobre la necesidad de que Europa refuerce su autonomía estratégica y capacidad de defensa, en un momento en el que la relación transatlántica atraviesa uno de sus periodos más delicados en décadas.
Jens-Jacob Simonsen, un inuit del sur de Groenlandia que ha viajado por todo el mundo y ha vivido en Estados Unidos, le ha pedido al presidente de Estados Unidos que "se deje de tonterías"de comprar la isla ártica.
"Bueno, yo como he estado en Estados Unidos, respeto el oficio del presidente. Pero sería una conversación muy corta y le diría, con mis respetos, que ya pare por favor estas tonterías. Esto ya no funciona", ha afirmado con una sonrisa a la vez que se mordía la lengua para contenerse.
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