Mundo

Negociaciones Irán

Estados Unidos aumenta su presencia militar en Oriente Próximo antes de las conversaciones con Irán

Aviones F-15 y activos aéreos se acercan a la región mientras Trump asegura que Teherán “no quiere las consecuencias de no llegar a un acuerdo”.

Estados Unidos e Irán se enfrentan a una nueva jornada clave en Ginebra, donde este martes arrancará la segunda ronda de negociaciones indirectas sobre el controvertido programa nuclear iraní, en un intento por evitar que la tensión derivada del conflicto atómico escale hacia un enfrentamiento militar abierto.

Tras retomar el diálogo el pasado 6 de febrero en Mascate (Omán) y después de un largo parón marcado por amenazas mutuas y una escalada de tensión regional con las protestas masivas en Irán, las dos potencias buscarán ahora avanzar hacia un posible acuerdo que reduzca el riesgo de confrontación.

La delegación iraní, liderada por el ministro de Exteriores Abás Araqchi, llegó a Ginebra con lo que Teherán define como “iniciativas reales para alcanzar un acuerdo justo y equilibrado”, insistiendo en limitar la agenda negociadora exclusivamente al ámbito nuclear e intentando evitar concesiones en otras materias como su programa de misiles balísticos o su apoyo a grupos armados en la región.

Un día antes del inicio de estas conversaciones, Araqchi mantuvo un encuentro técnico con el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), en un gesto destinado a restablecer la cooperación técnica interrumpida tras la crisis de 2025.

Negociar desde la fuerza y mantener abierto el diálogo

A pocas horas de la nueva ronda de conversaciones en Ginebra, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elevó el tono hacia Teherán y dejó claro que la diplomacia avanza bajo la sombra de la presión militar. “Participaré indirectamente en esas conversaciones y serán muy importantes. Veremos qué sucede”, afirmó el mandatario, subrayando que Irán es “un negociador muy duro”.

Trump recordó ante los medios los precedentes recientes: “Podríamos haber llegado a un acuerdo en lugar de enviar los B-2 para destruir su potencial nuclear. Tuvimos que enviar los B-2”. Preguntado sobre la posibilidad de que el pacto sea casi imposible, el presidente se mostró convencido de que Teherán quiere evitar un escenario de ruptura. “No creo que quieran las consecuencias de no llegar a un acuerdo. Quieren llegar a un acuerdo”, insistió.

Las palabras del mandatario llegan en paralelo al refuerzo de activos aéreos y navales estadounidenses en Oriente Medio, en lo que analistas interpretan como una estrategia dual: negociar desde la fuerza y mantener abiertas todas las opciones si el diálogo fracasa.

El enviado especial estadounidense Steve Witkoff y el asesor presidencial Jared Kushner encabezan la delegación de EEUU. El desenlace de estas conversaciones podría marcar el rumbo de la política regional y la estabilidad global en los próximos meses.

Síguenos en nuestro canal de WhatsApp y no te pierdas la última hora y toda la actualidad en nuestro perfil de Google.