TRAS EL GRAVE TERREMOTO
Parte de la colonia española que reside en Japón no ha abandonado el país. Nuestro Gobierno ha confirmado que ningún compatriota está a menos de 100 kilómetros de la zona amenazada por la radiación. Hay otros españoles que sí han decidido volver a casa. Llegaban esta mañana a Barajas con el recuerdo de los momentos más tensos de sus vidas.
Ricardo Duyos y Gorka Fiel han aterrizado a las siete de la mañana en este aeropuerto de Madrid-Barajas. Han llegado cansados y con muchas ganas de ver a sus familias. Los dos nos han explicado cómo vivieron el terremoto y cómo lograron abandonar la ciudad de Sendai, situada en la zona más afectada por la catástrofe.
Los padres y las hermanas de Ricardo, un ingeniero industrial que trabaja en Japón desde hace dos años, han acudido a recibirlo. Con él ha venido su amigo Gorka, ingeniero de telecomunicaciones y estudiante de la Universidad japonesa de Tohoku, A Ricardo, el terremoto le sorprendió en su oficina. A Gorka, en el laboratorio.
Pasaron un día sin luz ni agua. El lunes las cosas volvieron a una cierta normalidad. Ni Ricardo ni Gorka pensaban dejar Japón. Pero la alerta nuclear en la central de Fukushima les obligó a cambiar de planes. Su salida de Sendai no fue fácil, pero lograron abandonar la ciudad y emprender un periplo de 900 kilómetros hacia hacia el sur de Japón, hasta la ciudad de Osaka.
Gorka Fiel y Ricardo Duyos han llegado a España con billete de vuelta. Su regreso a Japón dependerá de cómo evolucione la crisis nuclear que acorrala al país.
Nacieron unidos, los médicos les dieron apenas unos meses de vida y consiguieron llegar a los 27 años. Los hermanos ecuatorianos hicieron de su historia un mensaje de superación, amor y esperanza que compartieron con miles de personas.