LOS VECINOS SE TOMAN LA JUSTICIA POR SU MANO
La policía tuvo mucho trabajo para frenar la ira popular. Los hombres detenidos están acusados de secuestrar, robar y extorsionar. Los agentes tuvieron que emplearse a fondo para frenar a una multitud dispuesta a todo.
Linchamiento en la capital mexicana. Una enfervorecida multitud intentó agredir a cuatro delincuentes que iban detenidos en el interior de un coche policial.
La policía tuvo mucho trabajo para frenar la ira popular. Los hombres detenidos están acusados de secuestrar, robar y extorsionar. Los agentes tuvieron que emplearse a fondo para frenar a una multitud dispuesta a tomarse la ley por su mano.
La multitud a duras penas consigue mover el vehículo, pero no evitan que una furia, cargada con piedras y palos, se vuelva contra ellos. Sólo los gases lacrimógenos logran dispersar a la multitud. Al final no consiguieron su objetivo, pero once policías resultaron heridos.
La paranoia, alimentada por una serie de asesinatos selectivos de generales y la creciente disidencia interna, ha transformado el palacio presidencial en un búnker digital y físico donde nadie, ni siquiera el círculo más íntimo, está libre de sospecha.
El hombre de 33 años portaba dos hachas y un papel que contenía el nombre de las dos princesas junto a una palabra traducida del neerlandés que decía "baño de sangre".