TSUNAMI EN JAPÓN
Japón está viviendo los momentos más dramáticos de los últimos setenta años. Pero en medio de tanta tristeza y desolación también se producen milagros. Esta es la historia de familias que tras cuatro días de angustia han podido por fin reencontrarse.
Sus pies se abren paso entre las ruinas y las zanjas de una ciudad irreconocible. El silencio estremece. Parece que la vida del pueblo se ha reducido al crujido de las pisadas de Nikaido y su hija. Desde hace horas intentan recorrer un camino destrozado por el terremoto, deshecho por la embestida de las olas.
"Mi esposa, mis hermanas mayores y mis suegros están a salvo. Estoy buscando al resto de mis familiares", explica un afectado.
Unos pasos más y contra todo pronóstico sus ojos descubren a una de sus tías sana y salva. A pesar de la contención y discreción de los japoneses a la hora de mostrar sus sentimientos los gritos de alegría se ahogan entre lágrimas.
Un reencuentro inesperado y feliz. Apeanas a un centenar de kilómetros un helicóptero devuelve a una pequeña a su madre. Las cámaras captan también este instante. Un padre con su hijo a cuestas consigue llamar por teléfono y comunicarse con su mujer embarazada. El tsunami ha herido a los japoneses, pero no su esperanza.
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Seba ha sido trasladado al Bangkok Hospital Phuket que sí tiene una máquina ECMO, "su única oportunidad para estabilizar su estado, oxigenar su sangre y ganar tiempo para que sus órganos puedan recuperarse".