Caso Epstein
Los príncipes de Gales asistieron este domingo en Londres a la gran noche del cine británico pese a que no figuraba en su agenda oficial, en un intento de proyectar normalidad tras el arresto del expríncipe Andrés. Mientras avanzan los registros y salen a la luz nuevos indicios, aumenta la presión para que la Casa Real aclare qué sabía el monarca, cuándo lo supo y qué hizo al respecto.
Los príncipes de Gales, Guillermo y Kate, reaparecieron este domingo en Londres en la ceremonia de entrega de los premios BAFTA, la cita más importante del cine británico, en un momento especialmente delicado para la monarquía. Su presencia —llamativa porque no figuraba en la agenda oficial— se interpreta como un gesto de normalidad institucional tras el escándalo provocado por la detención del expríncipe Andrés, hermano del rey Carlos III, y las nuevas informaciones que amenazan con ampliar el foco del caso.
Guillermo, presidente honorífico de la Academia Británica de Cine y Televisión, participó en la gala del Royal Festival Hall con un papel destacado: fue el encargado de presentar el BAFTA Fellowship, el reconocimiento a una trayectoria cinematográfica que, en esta edición, recae en la directora ejecutiva de NBCUniversal Entertainment, Donna Langley. A su lado, Kate volvió a pisar la alfombra roja por primera vez en tres años, después de que el año pasado Guillermo acudiera en solitario, cuando ella se recuperaba de una cirugía abdominal y aún no había hecho público su diagnóstico de cáncer —ahora en remisión—.
La reaparición conjunta contrasta con la ausencia total de miembros de la familia real en la gala del año pasado, cuando Guillermo limitó su intervención a un vídeo pregrabado. Esta vez, sin embargo, la pareja acaparó todas las miradas con el telón de fondo del arresto del expríncipe Andrés por supuestas filtraciones confidenciales al pedófilo convicto Jeffrey Epstein. Tras más de once horas de interrogatorio en una comisaría de Norfolk, Andrés quedó en libertad bajo investigación, mientras las autoridades registran la mansión de Royal Lodge, cerca del Castillo de Windsor, residencia habitual del duque hasta hace unas semanas.
El rey Carlos III emitió un comunicado tras conocerse la detención, en el que subrayó que "la ley debe seguir su curso" y remarcó que la familia real continuaría con sus deberes de servicio. El monarca, de hecho, acudió horas después a un desfile inaugural de la Semana de la Moda de Londres, en la misma línea de presencia pública que ahora refuerzan los príncipes de Gales.
Pero la estrategia de continuidad se enfrenta a un goteo de revelaciones. Según ha publicado el 'Daily Mail', un correo electrónico de 2019 probaría que Carlos III habría sido advertido de los tratos secretos de Andrés, supuestamente vinculados a asociaciones empresariales en las que el entonces duque de York habría explotado el nombre de la familia real. "De repente, la familia real ha salido a la luz, algo que no les gusta, y están intentando, creo, cauterizar esto y centrar la atención en Andrés para protegerse", sostiene el biógrafo del expríncipe.
La inquietud crece ante la posibilidad de que los registros aporten más pruebas. "Sospecho que podríamos ver otros cargos contra Andrés en los próximos meses", añade el autor, mientras no se descarta que las pesquisas se amplíen a otros espacios, incluido Buckingham. Si se confirmara oficialmente que Carlos III estaba al corriente, señalan las voces críticas, el rey tendría que aclarar "qué sabía, cuándo lo supo y qué hizo al respecto".
La presión, además, no sería nueva. Un embajador británico ya habría advertido al Gobierno hace más de dos décadas de que la conducta de Andrés como enviado comercial estaba perjudicando a su país y a la propia institución. Entretanto, Guillermo y Catalina se convierten en el rostro visible de una Casa Real que busca sostener la normalidad en plena tormenta.
Activistas han colgado en el Louvre la foto del expríncipe Andrés en el coche tras su arresto - Activistas del grupo británico Everyone Hates Elon (Todo el mundo odia a Elon) colgaron este domingo en el Museo del Louvre de París la imagen tomada por un fotógrafo de Reuters de Andrés Mountbatten-Windsor, hermano del rey Carlos III del Reino Unido, al término de su interrogatorio el pasado jueves. Debajo de la foto, que estuvo expuesta unos minutos hasta que fue retirada por el personal del museo, pegaron un cartel en el que se podía leer "ahora suda - 2026", según la imagen que esta asociación antimillonarios reprodujo en su cuenta de Instagram.
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