NO QUIERE JUBILARSE

Conoce a Alla Levushkina, una cirujana de 89 años que lleva a cabo cuatro operaciones diarias en Rusia

Una anciana de 89 años procedente de Rusia, Alla Levushkina, sigue ejerciendo de cirujana en un hospital de su país. La jubilación no se encuentra entre sus planes, pues, según cuenta Alla, "ser doctora no es una profesión, sino un estilo de vida". Además, la mujer muestra una gran capacidad de trabajo, demostrando que la edad no es un límite, sino una simple cifra.

Alla Levushkina es una mujer de 89 años que tiene una indudable vocación por su trabajo. La anciana aún forma parte del equipo de empleados en un hospital de Rusia, un puesto que mantiene desde hace 67 años.

Según el portal indonesio Saja Kongsi, La anciana cirujana trabajó durante 30 años en los servicios médicos aéreos, donde trataba a pacientes que vivían en las afueras de Rusia. Ahora, Alla trabaja en Ryazan, el lugar donde la acogió para sus estudios.

Levushkina lleva a cabo cuatro operaciones diarias. Teniendo en cuenta su avanzada edad, las manos de la mujer se encuentran en perfecto estado, sin evidencias que muestren un mínimo temblor que dificulte su trabajo. La energía que desprende en quirófano la ha convertido en un “caballo de carreras”, tal y como se autodefine la cirujana.

Su estatura no supera los 1.50 metros, pero Levushkina, demostrando que no existen los límites, cuenta con una plataforma que le ayuda a llevar a cabo las operaciones.

Alla Levushkina no pretende jubilarse aún | Alexander Ryumin / TASS

Algunos pacientes desconfiaban de sus habilidades debido a su evidente edad. Pero Alla, a través de su profesionalidad, ha demostrado que estaban equivocados. Una de sus pacientes, Irina, dijo: “Al principio no me fie demasiado porque era demasiado mayor, pero cuando me palpó con sus dedos, todas mis dudas se despejaron”.

Levushkina ha llevado a cabo alrededor de 10.000 operaciones durante los 60 años de práctica y la jubilación no está entre sus pensamientos. Cuando le preguntan por qué sigue ejerciendo de cirujana, su respuesta siempre es la misma. “Ser doctora no es una profesión, es un estilo de vida. Si dejase de trabajar, ¿quién se va a encargar de las cirugías?”.

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