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HOMICIDIO

Condenada a prisión una trabajadora de una guardería por la muerte de un bebé "intentando dormirlo"

El bebé tenía 14 meses y estuvo sin supervisión de la cuidadora durante más de dos horas.

Kimberley Cookson Policía de West Midlands

Una trabajadora de una guardería en Reino Unido ha sido condenada a prisión, tras reconocer su responsabilidad en la muerte de un bebé de tan solo 14 meses, en un caso que ha generado una fuerte conmoción por las graves negligencias detectadas en el centro.

El pequeño, Noah Sibanda, falleció tras ser colocado en una posición peligrosa mientras intentaban obligarlo a dormir en la guardería Fairytales Day Nursery, situada en Dudley, en la región de West Midlands. Según se expuso durante el juicio, la empleada Kimberley Cookson envolvió al menor con firmeza en un saco de dormir dentro de una estructura tipo tipi, le cubrió parcialmente la cabeza con una manta, y lo inmovilizó apoyando una pierna sobre él para evitar que se moviera.

El bebé estuvo sin supervisión durante dos horas

Tras esto, el niño permaneció sin supervisión durante más de dos horas, una circunstancia que resultó fatal. Las cámaras de seguridad del centro registraron la escena, y las imágenes fueron reproducidas en el tribunal como parte de las pruebas del caso.

Cookson, que tenía 20 años en el momento de los hechos y ahora tiene 23, se declaró culpable de homicidio por negligencia grave. El Tribunal de la Corona de Wolverhampton la ha condenado a tres años y cuatro meses de prisión. Durante la vista, la acusada se mostró visiblemente afectada y rompió a llorar al ver las grabaciones.

El tribunal también escuchó testimonios especialmente duros por parte de los padres del menor. La madre de Noah expresó un profundo sentimiento de culpa, por haber confiado el cuidado de su hijo a la guardería. En su declaración, aseguró que nunca podrá perdonarse por haberlo dejado en manos de quienes terminaron "causándole la muerte". Recordó a su hijo como "una oración respondida", y explicó que su llegada había traído gran "tranquilidad" a su vida.

Asimismo, relató con enorme dolor el último momento en que pudo abrazarlo, ya en el hospital, cuando los médicos le comunicaron que no se podía hacer nada más. Por su parte, el padre del niño destacó que su hijo murió debido a la negligencia de alguien en quien habían depositado su confianza, y lamentó la irreparable pérdida que ha dejado un vacío constante en sus vidas.

Una actuación excepcionalmente grave

Durante el proceso judicial se puso de manifiesto que en la guardería existían rutinas de sueño extremadamente peligrosas para los bebés, que implicaban riesgos graves como la asfixia, el sobrecalentamiento o el agotamiento. El juez calificó la actuación de la trabajadora como "excepcionalmente grave".

Por su parte, la propietaria de la guardería también ha reconocido una infracción de la normativa de salud, aunque ha afirmado no ser consciente de esas prácticas, y ha reconocido que, de haberlas sabido, "las habría evitado".

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