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Boris Johnson y la resaca de los 'viernes del vino' en Downing Street

Siguen filtrándose nuevas fiestas en Downing Street, concretamente una cada viernes. Ya están elaborando su respuesta al interrogatorio de la alta funcionaria que lleva la investigación.

Downing Street está ya elaborando su respuesta al interrogatorio de la alta funcionaria que lleva la investigación sobre las fiestas durante el confinamiento: prevé una rebelión contra la "cultura del alcohol" en el Número 10 y la salida de figuras clave. Todo, para salvar a Boris Johnson. La operación ha sido denominada entre parte de los trabajadores 'Operación Salvar Gran Perro'.

A pesar de sus repetidas peticiones de perdón en Westminster, el primer ministro británico seguiría si asumir su responsabilidad en el escándalo de las fiestas. Este fin de semana se ha sabido que hubo una cada viernes.

Según la prensa británica, Johnson tomará las siguientes medidas para ganarse a la calle: prohibir consumo alcohol en Downing Street; congelar durante dos años la tasa para financiar BBC; agilizar atascos en sanidad pública; y levantar las actuales restricciones por el covid el 26 de enero. Todo ese programa, de corte bastante populista para apelar al corazón tory, a la facción más a la derecha del partido, como la congelación de la licencia que sufraga a la televisión pública, la BBC: 159 libras que todos los ciudadanos tienen que pagar cada año (y ésta es una cuestión polémica desde hace décadas).

También tiene previsto el ejecutivo el envío del Ejército al Canal para hacer frente a la crisis migratoria. Según revela este lunes el periódico 'The Times', Boris Johnson dará a la Marina (la Royal Navy británica) la tarea de frenar la llegada de botes con migrantes a las costas inglesas a través del Canal de la Mancha, como parte de una iniciativa para salvar su liderazgo.

Perspectivas de su mandato

Las encuestas son muy pesimistas, ya que hasta los simpatizantes conservadores creen que tiene que dimitir y hoy lunes los diputados vuelven al Parlamento tras un fin de semana en sus circunscripciones en el que han podido comprobar el alcance de la toxicidad del primer ministro.

A todo ello hay que sumarle la presión interna, en su propio partido. Son ya seis los diputados conservadores que han demandado públicamente la salida de Johnson.

La narrativa que está siendo promovida desde Downing Street es que no se trataba de fiestas, ni de viernes locos regados con alcohol (frente a las alegaciones de este fin de semana de que todos los viernes se bebía), sino de personal que estaba trabajando unas 16 horas diarias y que, el viernes, aún cuando se trabajaba, tomaban un par de vasos de vino, lo que no iría contra la normativa Covid.

El informe podría estar listo a final de esta semana, o ya para la próxima, aunque no hay fecha concreta de publicación.

Habrá que estar atentos, porque varios factores podrían ser decisivos: lo que dirá el informe, cómo reaccionará el gobierno (si habrá dimisiones, ya que pesos pesados como el ministro de Finanzas no han expresado su apoyo a Johnson), y ver lo que harán los diputados conservadores, es decir, si se lanzarán en masa a enviar las cartas de no confianza a Johnson: con que un 15 por ciento del grupo parlamentario, es decir, 54 diputados, las envíen, el voto quedará garantizado.

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